El chemsex: una puerta para la hepatitis C - Cruz Roja
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En el post de hoy vamos a referirnos a las posibilidades de transmisión de la Hepatitis C (en adelante VHC) al practicar chemsex; sin embargo, hay que saber que si no estamos vacunados también nos podemos infectar de la A y la B.
Seguramente habéis oído hablar de esta forma de tener sexo en la que se usan distintos tipos de drogas en sesiones prolongadas en el tiempo y en forma grupal, lo que aumenta el riesgo de contraer cualquier infección de transmisión sexual.
Esas prácticas tan intensas y duraderas en el tiempo son propicias para que se pierda la noción y el control de lo que estamos haciendo. Hay testimonios de personas que han pasado hasta 72 sin dormir en una casa privada experimentando el chemsex.
La falta de perspectiva hace que se ignoren los riesgos que en una situación de conciencia plena no se asumirían, como el compartir materiales de inyección (slamming).
A través de la vía intravenosa, además del VIH, la hepatitis C es otra de las infecciones que se pueden transmitir fácilmente y por eso han aumentado los casos entre las personas que realizan chemsex.
Mayor incidencia
En los últimos años se ha observado un aumento de infecciones por el VHC que están relacionadas con el chemsex, principalmente en hombres que tienen sexo con hombres seropositivos en VIH, pero también en hombres que no tienen VIH.
Debido a que no hay una vacuna para el VHC quienes han eliminado el virus a través de un tratamiento o por aclaración espontánea pueden volver a infectarse si continúan las prácticas de riesgo en un contexto de chemsex.
La transmisión del VHC es mediante la sangre, por eso en el chemsex se puede producir de muchas maneras: a través del fisting, al utilizar juguetes sexuales, si se comparte el rulo de esnifar. Debemos tener en cuenta que las drogas producen deshidratación de las mucosas (metanfetamina) algo que facilita las lesiones de las mismas y la entrada del virus.
Asimismo, se puede dar la situación de que algunas de las personas participantes tengan sífilis o linfogranuloma venéreo. Estas dos ITS producen úlceras que se convierten en puerta de entrada para el VHC.
Si bien siempre se creía que el fluido rectal no transmitía la Hepatitis C hay estudios que demuestran la presencia de virus en este fluido en cantidades potencialmente transmisibles, sobre todo, en hombres gay, bisexuales y en hombres que mantienen sexo con hombres.
Formas de prevención
Si hemos decidido participar en sesiones de chemsex es posible evitar el riesgo de infección por el VHC si tomamos las siguientes precauciones:
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Utilizar siempre preservativo.
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El fisting aumenta el riesgo de VHC tanto para la persona activa como la pasiva. Una higiene correcta de manos, sin cortes ni heridas o el uso de guantes de látex reduce la posibilidad de transmisión.
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Tener siempre limpios los juguetes sexuales.
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No compartir el tubo de la ducha para la higiene anal.
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Hacerse de forma regular pruebas sobre sífilis, herpes y condilomas porque aumentan el riesgo de VHC.
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Mantenerse seronegativo al VIH.
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Hacerse con cierta periodicidad la prueba del VHC.
Nuevos fármacos
La creación de nuevos fármacos antivirales de acción directa para el tratamiento de la Hepatitis C ha posibilitado la cura de muchas personas, incluidas las consumidoras de drogas inyectables. No obstante, no debemos olvidar que alguien que haya tenido este virus puede volver a infectarse.
Los nuevos fármacos tienen una eficacia del 99%, son para tomar por vía oral y tienen pocos efectos secundarios. Los principios activos funcionan de manera conjunta y bloquean las diferentes proteínas que el virus necesita para crecer y reproducirse, lo que permite eliminar la infección de forma permanente.
Abordaje de la situación
Quienes practican chemsex deben saber que la prevención y las medidas profilácticas siguen siendo prioritarias. El error está en dejar de usar el preservativo o en el caso de consumir drogas intravenosas compartir las jeringuillas.
Un solo asistente puede llegar a transmitir hasta a quince personas la hepatitis C si se comparten jeringuillas. La educación e información ayudan a evitar que personas ya curadas del VHC vuelvan a infectarse.
Desde el ámbito sanitario los expertos estiman que el proceso no termina con la cura de la enfermedad, sino que la vigilancia de la reinfección del VHC debe mejorarse, ampliarse y ser algo cotidiano.
Es pertinente un enfoque multidisciplinario y en red entre los servicios sanitarios, sociales y comunitarios para mejorar también la salud en general de quienes tienen el VHC y avanzar en la eliminación del virus que incide mayoritariamente en las poblaciones vulnerables.
Esperamos que toda la información compartida haya sido de vuestro interés, nos encontramos el próximo post.
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