Sesiones de kárate para personas sin hogar - Ahora
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- Cada lunes por la tarde las instalaciones deportivas ubicadas en la sede de Cruz Roja en Alicante se convierten en un gimnasio al aire libre que brinda la oportunidad a personas sin hogar de realizar mucho más que una hora de kárate.
Lizardo FC., Walid B. y Nasser A. son tres de las personas participantes de estas sesiones de kárate que comenzaron en febrero y continúan hasta el día de hoy. Para ellos, la clase que comparten cada lunes es mucho más que una actividad deportiva: es refugio, acompañamiento y comunidad. “Yo llevo desde el principio. Me gusta mucho venir aquí, no suele haber semana que falle y he conocido diferentes personas de distintos países. Me gusta porque se ha creado un grupo donde se olvidan las penas y viene la alegría, sin prejuicios. Todos a uno. También tenemos un gran maestro que nos incentiva, nuestro maestro Jesús. Para mí, entidades como Cruz Roja y Cáritas simbolizan la ayuda a las personas que somos calle. Nos apoyan a sentir las penas que uno tiene, es un acompañamiento”, expresa Lizardo, persona sin hogar.
Esta iniciativa deportiva, puesta en marcha por Cruz Roja en Alicante en colaboración con Cáritas, tiene el objetivo de mejorar no sólo el bienestar físico, sino también impulsar la salud mental y emocional de las personas, transmitir valores como el respeto, la constancia, el autocontrol o la perseverancia; además de fortalecer la socialización y el sentido de grupo entre un colectivo que se enfrenta cada día al silencio y a la soledad de la calle. “Se trata de una iniciativa transformadora, ya que para una persona en situación de sinhogarismo, donde el día a día suele estar marcado por la supervivencia y la invisibilidad, encontrar un espacio como este puede significar un punto de inflexión en sus vidas. Por tanto, para ellos no es solo una clase de deporte, es un laboratorio de resiliencia. Es un lugar donde se les recuerda que tienen el control sobre sus acciones, que cuerpo y mente son fuertes, que pertenecen a un grupo y que tienen la capacidad de progresar”, detalla Tania Sanchís Pina, trabajadora social en la Unidad de Emergencia Social (UMES) de la Asamblea local de Cruz Roja en Alicante.

Esta actividad la dinamiza Manuel Jesús Molina, maestro senséi con muchos años de experiencia en kárate y una sensibilidad especial hacia los colectivos más vulnerables. “Al principio éramos muchos, ellos no sabían cómo íbamos a evolucionar. Por eso, decidí trabajar desde la autoestima, creando un grupo de referencia estable de unas 10-15 personas. Con el tiempo percibo pertenencia en ellos, y veo mucha alegría y ganas de continuar. Me alegra cuando estoy por la calle a título particular, me los encuentro, me saludan y tenemos ganas de más. Esto es para ellos. A través de mí han creado su propio espacio. Ellos son los creadores de esta disciplina”, se sincera Jesús.
Y es que el sinhogarismo, que asola a más de 37.000 personas en España, destruye a cada paso todo aquello que la persona había construido y con ello, el valor propio. Por eso, actividades como el kárate y el deporte colectivo, refuerzan todo aquello que las personas sin hogar han tenido que dejar atrás. Fortalece el valor del logro y se convierte en todo un canalizador de la frustración, así como un refugio físico y mental frente a la desolación de la calle.
En este sentido, Cruz Roja en Alicante seguirá ofreciendo este servicio, junto a Cáritas, durante todo el verano. Porque lo que para unas personas una hora al día de ejercicio puede parecer insignificante, para otras supone un espacio fundamental donde poder ser, y sentirse parte. “Me siento muy bienvenido aquí, me siento parte del grupo y consigo hablar con otras personas. Ahora somos amigos”, concluye Walid B.
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