De ser alérgica a la nuez a poder comerla sin miedo - Ahora
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- Asia tiene 10 años y vive en Mallorca. Cuando tenía tres, le diagnosticaron alergia a la nuez, una condición que llevó a su familia a extremar las precauciones en el día a día: cumpleaños, restaurantes, colegio, viajes o cualquier comida fuera de casa requerían una vigilancia constante. Y aunque siempre afrontaron la situación con optimismo, el paso de Asia por el Hospital de Cruz Roja de Palma cambió por completo su relación con un alimento que hasta entonces suponía un riesgo.
“Cuando Asia tenía 3 años tocó unas nueces que yo estaba comiendo y, al rato, se rascó los ojos. Al poco tiempo vi cómo se le empezó a hinchar la carita y, desde ese día, tras varias pruebas, se confirmó su alergia a la nuez. Desde entonces, Asia no volvió a comer nueces. Durante un tiempo nos planteamos hacerle la desensibilización, pero Mallorca no disponía de este servicio y, por logística familiar, no podíamos desplazarnos a otra ciudad, así que seguimos evitando el alimento”, describe Sabrina Lencinas, madre de Asia.
Esta era la situación de Asia y su familia hasta que se enteraron de que el pasado noviembre el Hospital de Cruz Roja de Palma iba a poner en marcha una Unidad de Desensibilización. “Al enterarnos no dudamos: pedimos cita, se le hizo la analítica completa, se confirmó de nuevo su alergia, nos explicaron el programa detalladamente y comenzamos con el tratamiento muy ilusionadas”, remarca Sabrina.
La desensibilización (o inmunoterapia oral) es un tratamiento médico que consiste en reprogramar el sistema inmunitario del paciente para que empiece a tolerar una sustancia que antes le provocaba una reacción alérgica. En el caso de Asia, la nuez. Funciona administrando dosis progresivas del alérgeno bajo estricta supervisión, lo que obliga al cuerpo a habituarse gradualmente y evitar respuestas defensivas graves. ¨La desensibilización alimentaria es un tratamiento que se realiza desde la década de 1990. Inicialmente se desarrolló principalmente para alergias a la leche y al huevo. Sin embargo, sigue siendo una opción terapéutica relativamente poco conocida, especialmente en el ámbito de las alergias a los frutos secos. En el Hospital de la Cruz Roja de Palma desarrollamos un programa de desensibilización alimentaria que coordinamos conjuntamente con la doctora Susana Ranea. Aunque trabajamos con diferentes tipos de alergias alimentarias, prestamos especial atención a las alergias a los frutos secos y a la LTP (proteína transportadora de lípidos), un alérgeno muy frecuente en la región mediterránea. Asia fue nuestra primera paciente sometida a un proceso de desensibilización a la nuez. Su caso representó un paso importante en nuestro programa y refleja el potencial de estas terapias para mejorar la calidad de vida de las personas con alergias alimentarias¨ explica Patricia López, alergóloga coordinadora del programa de desensibilización alimentaria en el Hospital Cruz Roja en Palma.

La doctora Patricia López cuenta que la gran mayoría de las personas que padecen alergias de este tipo se quedan en esa fase de evitación. Pero lo cierto es que se puede mejorar la calidad de vida sin necesidad de evitar un alimento de forma permanente “Hoy en día podemos ir más allá. Hay pacientes que llevan toda una vida evitando un alimento y no es necesario. Es importante visibilizar que, a través de este tratamiento y bajo supervisión médica, se puede volver a tolerar el alimento y, en consecuencia, tener una mejor calidad de vida”, detalla Patricia.
El caso de Asia fue muy significativo porque cuatro fases de tratamiento (cuatro meses) fueron suficientes para conseguir que tolerara el alimento. Para que el tratamiento funcione el paciente y la familia tienen que estar implicados. Se trata de ir tomando pequeñas dosis del alimento al que se es alérgico, en distintas formas y siempre con supervisión médica y en un ambiente hospitalario. “Poco a poco fue consumiendo el alimento. En la primera fase, tomó leche de nuez; luego fue aumentando el consumo de nuez con un muffin que le hice para que fuera más apetecible, y así hasta alcanzar su dosis máxima, que actualmente son 4 gramos de nuez, y que, por supuesto, tiene que seguir tomando para no perder la tolerancia”, expresa la madre de Asia.
Tanto la doctora Patricia como la mamá de Asia coinciden en que el proceso no ha sido fácil y que requiere mucha constancia, implicación y, sobre todo, una actitud positiva. “Estamos muy orgullosas del trabajo de Asia. Es un ejemplo claro de que la alergología, y este tratamiento, cambia la vida de las personas”.
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