El poder terapéutico de los animales en la vida de las personas mayores - Cruz Roja
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El envejecimiento de la población es una realidad creciente en todo el mundo, y cada vez son más las personas mayores que necesitan algún tipo de atención o cuidado a largo plazo. El paso de una vida independiente a una situación en la que se requiere ayuda ya sea en el propio domicilio o en un centro residencial, supone una transición importante que puede influir de manera significativa en la calidad de vida.
La jubilación, los cambios en la rutina diaria, la pérdida de parte del entorno social y, en ocasiones, el deterioro de la salud física y/o cognitiva, pueden conducir a la soledad, aislamiento y pérdida de interés en diversas actividades, hechos que pueden derivar en la aparición de síntomas de depresión y ansiedad.
En los últimos años, cada vez se habla más del papel positivo que pueden tener los animales en la vida de las personas mayores, ya que además de compañía, pueden ejercer efectos beneficiosos sobre la salud y mejorar la calidad de vida, constituyendo así interesantes estrategias de intervención preventiva, terapéutica y rehabilitadora.
A continuación, se presentan los principales beneficios, identificados en diversos estudios, que la convivencia y la interacción con animales pueden aportar a las personas mayores:
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Reducen los sentimientos de soledad y fomentan la interacción social. Los animales proporcionan sensación de confort y compañía, actúan como agente socializador y favorecen el juego.
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Facilitan la relación con la persona cuidadora puesto que suponen un vector de comunicación entre personas y un catalizador de emociones. Como resultado, se observa un aumento de la confianza en sus cuidadores y en el personal de asistencia, así como una mayor colaboración con programas de rehabilitación o tratamientos.
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Fortalecen la autoestima y aumentan la motivación y el sentido de responsabilidad, favoreciendo una mayor implicación en la toma de decisiones.
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Contribuyen a un estado de ánimo positivo, reducción de los síntomas depresivos y atenuación de conductas agresivas u otros problemas de comportamiento. También ayudan a reducir la percepción del dolor que se traduce en una reducción de visitas médicas y menor necesidad de medicamentos para el sueño y otros problemas de salud.
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Tienen efecto moderador de la ansiedad anticipatoria, del estrés y la agitación ayudando a reducir las pulsaciones y los niveles de presión arterial.
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Mejora la memoria inmediata y el aprendizaje, además de enlentecer el deterioro cognitivo.
En conclusión, la presencia o el apego a un animal de compañía se relaciona con cambios positivos en la salud física y psicológica en las personas mayores, favoreciendo la reducción de sentimientos de soledad y de los síntomas psicológicos vinculados a la depresión y estrés, al mismo tiempo que promueve el establecimiento y mantenimiento de una rutina diaria.
Elena Vizcaíno Aguilar
Licenciada en Veterinaria
Posgrado en Medicina Interna de Pequeños Animales
