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Confianza, equidad y acción local: la respuesta de Cruz Roja durante la pandemia sigue dando que hablar - Ahora

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Confianza, equidad y acción local: la respuesta de Cruz Roja durante la pandemia sigue dando que hablar

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CONFIANZA, EQUIDAD Y ACCIÓN LOCAL: LA RESPUESTA DE CRUZ ROJA DURANTE LA PANDEMIA SIGUE DANDO QUE HABLAR

Confianza, equidad y acción local: la respuesta de Cruz Roja durante la pandemia sigue dando que hablar
La pandemia del COVID-19 irrumpió con fuerza en nuestra vida y años después todavía analizamos lo que significó y qué podemos aprender de ello. El Informe Mundial de Desastres 2022 de la Federación Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja pone el foco, precisamente, en la respuesta de la Organización frente al virus.

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parte 1 informe desastres 22

Aunque han pasado más de tres años desde que estallara la pandemia del COVID-19 en todo el mundo hoy todavía hablamos de ella. No es para menos con todo lo que significó y todos los aprendizajes que dejó tras de sí, un tema que se ha vuelto a poner sobre la mesa gracias al Informe Mundial de Desastres 2022 de la Federación Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, presentado recientemente en un acto enmarcado bajo la Presidencia de España del Consejo de la Unión Europea.  

El informe, titulado ‘Confianza, Equidad y Acción local’, indaga en el impacto de la pandemia de la COVID-19, la respuesta de las Sociedades Nacionales en todo el mundo y las lecciones aprendidas (clave para enfrentarse al futuro). Su puesta en común, que ha liderado la presidenta de Cruz Roja Española Maria del Mar Pageo,  también busca incidir en la importancia de construir una Europa social más justa, de responder a los desafíos mundiales y de promover el multilateralismo y unas relaciones de la Unión Europea que pongan a las personas en el centro.  

 

 

parte 2 informe desastres 22

La pandemia del COVID-19, un desastre sin precedentes 

La pandemia del COVID-19 ha provocado, a fecha de hoy, la muerte de casi 7 millones de personas, según la OMS. Las consecuencias han sido devastadoras a nivel humano, e incluso los logros conseguidos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han visto afectados, de forma que “que ha impactado negativamente en la reducción de la pobreza”, en palabras de Maria del Mar Pageo. Se estima, así, que el COVID-19 ha borrado más de cuatro años de avances en materia de pobreza (no en vano, la cantidad de personas en situación de pobreza extrema aumentó en 115 millones).  

“Ningún desastre había tenido un alcance tan grande y ninguna persona en el planeta puede considerarse ajena a las consecuencias de la pandemia”, ha recordado la presidenta de Cruz Roja Española en el acto de presentación del informe. Aun así, no todo el mundo lo ha vivido por igual y las personas más vulnerables, así como las desigualdades entre países, han exacerbado las inequidades existentes.  

"Ningún desastre había tenido un alcance tan grande"

El impacto sobre la salud y el bienestar de las personas ha sido altísimo, y también se han visto afectados la salud mental y emocional por no hablar, por otro lado, de las consecuencias en el ámbito sociolaboral y socioeconómico de la pandemia, que tuvo especial repercusión en mujeres, jóvenes, pequeños trabajadores, autónomos, personas migrantes o familias monoparentales con mujeres al frente. Según la OCDE, de hecho, una de las consecuencias más evidentes de estas inequidades socioeconómicas fue la propagación del virus y el agravamiento de sus efectos en las personas más vulnerables. 

parte 3 informe desastres 22

La salud mental, agravada tras la pandemia 

Parece evidente: la pandemia del COVID-19 ha afectado a la salud de las personas por los efectos directos causados por la propia enfermedad y por las medidas adoptadas en los planes de contingencia, así como, indirectamente, por los efectos derivados de la situación que la propia pandemia ha generado. Han aumentado la soledad, el miedo al contagio, el duelo por haber perdido a un ser querido o los cambios abruptos en los hábitos diarios, entre otros. 

Por otro lado, y pese a que la pandemia de la COVID-19 ha sido etiquetada como “no discriminatoria”, hay grupos especialmente vulnerables que se han visto en situaciones sociales menos favorecidas, como se avanzaba anteriormente. Estos grupos también han sufrido más la pandemia, y su salud física y bienestar emocional se han visto afectados por factores como el aislamiento, el estigma o la crisis económica. El apoyo psicosocial y de salud mental intenso y complejo, bajo el marco de un enfoque local y comunitario, ha sido más que necesario.  

El aislamiento social ha sido generalizado

Jóvenes, niños, niñas, personal sanitario y personas trabajadoras afectadas por los ERTEs también han acusado las consecuencias de la pandemia. Con las escuelas cerradas durante meses, la violencia contra las mujeres y niños y niñas ha crecido, y el aislamiento social ha sido generalizado. Síntomas como la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño o el estrés han surgido a raíz de esta situación entre los más pequeños y pequeñas.  

El agotamiento físico y mental ha sido un factor de riesgo para pensamientos suicidas entre el colectivo de sanitarios, y también las personas con ERTEs prolongados han necesitado apoyo emocional. En este sentido, desde Cruz Roja no ha habido sólo un interés en brindar respaldo emocional, sino también a otros niveles. Prueba de ello son, por ejemplo, los Premios Impulsa, destinados a favorecer iniciativas de autoempleo; o la férrea apuesta por conectar empresas y emprendedores para dar servicio y mantener su actividad.  

parte 4 informe desastres 22

El papel de Cruz Roja en un contexto convulso 

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja han tenido que enfrentarse a nuevos retos para adaptarse a un contexto cambiante con agilidad, transparencia, colaboración y cooperación entre pares. Para ello, fue crucial compartir experiencias y conocimientos. “Tuvimos que ajustar nuestras respuestas para alcanzar el mayor número de personas, porque sabemos que nadie está a salvo hasta que todos y todas lo estemos”, ha recordado Pageo. 

Cruz Roja Española redobló sus esfuerzos. Se puso en marcha el Plan Responde en el ámbito nacional; un plan que representa la mayor movilización de recursos, capacidades y personas de la historia de la Organización en España. A través de este operativo de respuesta, la Organización llegó a las 5.860.000 personas que se sumaron a las de la atención habitual de Cruz Roja. Se ofrecieron más de 41 millones de respuestas y se entregaron más de 61.000 ayudas en productos de higiene, vestuario, ayudas económicas y ayudas a la vivienda. 

Cruz Roja Española redobló sus esfuerzos

“Fue una situación sin precedentes”, ha reconocido la presidenta de Cruz Roja Española, que ha evidenciado, además, cuáles son los tres factores clave necesarios para la preparación ante cualquier desastre: la confianza en las personas, la respuesta equitativa e integral, y la acción local.  

- Confianza. Es clave para garantizar la efectividad en la implementación de los diferentes “pilares” que se plantean en la lucha contra los brotes. Las comunidades han de confiar y aceptar las diferentes medidas, así como entender la situación (mensajes, vacunación, comunicación, etc.). También hay que luchar contra el estigma. 

- Equidad. Las epidemias agravan las situaciones de desigualdad previas de modo que para poder controlar la situación es necesario no dejar a nadie atrás (servicios, productos, vacunas, etc). 

- Acción local y comunitaria. Las epidemias comienzan y terminan en las comunidades. Resulta necesario apoyar la acción local para construir resiliencia y en aspectos de salud y de protección social. 

Para que fuera un éxito semejante actuación la labor del voluntariado ha sido determinante, así como la incorporación de 57.000 personas que dieron un paso al frente para involucrarse y ayudar. “Se pueden hacer muchas cosas, muy sencillas pero muy valiosas en todas partes para ayudar a las personas que lo necesitan”, ha señalado Maria del Mar Pageo. 

Reseñable fue, además, la movilización de todos los recursos, adaptando el saber hacer de Cruz Roja a las necesidades con una visión integral, amplia y transversal que permitió que la Organización estuviera todavía más cerca de personas y comunidades. Un modelo flexible de atención; una comunicación permanente entre territorios con la administración pública y con los socios clave de Cruz Roja Española; la integración y la cooperación entre distintas áreas en la organización; y la digitalización han sido otros elementos claves del éxito. 

También cabe mencionar las nuevas formas de trabajo y la búsqueda de alternativas a las restricciones generadas por la pandemia en temas de salud mental y apoyo psicosocial. La adaptación de intervenciones en instituciones penitenciarias; la elaboración y difusión de sesiones de relajación y pautas para afrontar la ansiedad en situación de aislamiento, así como la atención psicológica individualizada a pacientes con VIH, y el seguimiento telefónico han sido también importantísimos en este periodo.  

Con todo, las experiencias y aprendizajes representan una oportunidad única para encarar el futuro, y preparar y anticipar nuevas y futuras emergencias sanitarias. “Todos y cada uno de nosotros y nosotras, los gobiernos, la sociedad civil, la comunidad internacional, la empresa privada, la red de miembros de la Federación Internacional, tenemos que velar para que se aplique un nuevo enfoque global que permita la puesta en marcha de medidas de preparación”, ha concluido Pageo. 

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