Un respiro para la infancia tras los terremotos en Venezuela - Ahora
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- Cuando ocurre una emergencia o una catástrofe natural, la infancia es uno de los colectivos que requiere una atención especial. Aunque muchos niños y niñas no llegan a comprender del todo qué está ocurriendo a su alrededor ni la magnitud de la situación, su estado de ánimo puede verse profundamente afectado.
Por ello, para hacer frente al sufrimiento o a la incertidumbre por la que puede estar pasando la infancia en una situación de emergencia, existe personal técnico y voluntario de Cruz Roja que se encargan de acompañarles y devolverles algo de luz en plena tormenta.
Los terremotos que sacudieron hace más de un mes el norte de Venezuela son un ejemplo de lo fundamental que resulta esta atención, tanto para los niños y niñas como para el alivio de sus familias. "Los niños y niñas que estamos atendiendo no entienden muy bien lo que ha ocurrido; sienten miedo y preocupación. Desde el equipo de apoyo psicosocial tenemos que poner especial foco en acompañarles", explica Anabel Suárez, delegada de salud mental y apoyo psicosocial de Cruz Roja Españolas, desplazada en Venezuela.
Y es que, en medio de una situación tan dura para la población, ser capaces de crear y ofrecer espacios donde la alegría siga teniendo cabida es casi un milagro. El juego es el principal motor de la infancia: es la forma en la que niños y niñas se comunican, expresan sus emociones y se relacionan con quienes les rodean. Por eso, incluso en contextos de crisis, no puede faltar el juego, el dibujo o el baile. "Es un placer estar aquí con esta pequeña obra que hacemos, como es bailar. En momentos así, tan difíciles, es algo que les alegra el corazón", expresa un voluntario de Cruz Roja Venezuela.

Pero este acompañamiento emocional va mucho más allá del juego. También implica adaptar la forma de comunicarse con la infancia para explicarles, con un lenguaje cercano y adecuado a su edad, qué está ocurriendo y ayudarles a comprender una realidad que puede resultarles confusa o amenazante. Escuchar cómo se sienten, responder a sus preguntas y validar sus emociones forma parte de ese proceso de recuperación.
Incluso en contextos de crisis, no puede faltar el juego, el dibujo o el baile.
Porque, en una emergencia, proteger a la infancia también significa cuidar su bienestar emocional. A través del juego, la escucha y el acompañamiento, Cruz Roja crea espacios donde los niños y niñas pueden volver a sentirse seguros, expresar lo que sienten y recuperar, aunque sea por un momento, la sonrisa.
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