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Gripe en España: cómo los determinantes sociales condicionan la vacunación
SALUD
Gripe en España: cómo los determinantes sociales condicionan la vacunación
29/12/2025
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • La temporada de gripe en España está alcanzando niveles preocupantes, con un crecimiento notable de casos en las últimas semanas y una presencia del virus que ha adelantado su llegada respecto a otros años, saturando urgencias y subrayando la importancia de la prevención y la vacunación entre la población. Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas posibilidades de vacunarse. 
     

Las autoridades sanitarias han observado un aumento generalizado de contagios que ha llevado a algunas comunidades a tomar medidas adicionales, como la recomendación de uso de mascarillas en centros sanitarios y residencias de mayores y llamadas a reforzar la vacunación en grupos vulnerables para evitar complicaciones graves cuando la incidencia gripal crece.  

Frente a este escenario, la vacunación anual contra la gripe se mantiene como una de las medidas más eficaces para reducir el impacto del virus, especialmente en grupos con mayor riesgo de complicaciones. Pero, no todas las personas tienen las mismas posibilidades de vacunarse. Los determinantes sociales de la salud —las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan y envejecen— juegan un papel clave en quién accede a la vacuna, quién decide ponérsela y quién queda desprotegido frente a la enfermedad. 

¿Qué son los determinantes sociales de la salud? 

Los determinantes sociales son factores estructurales y cotidianos que influyen en la salud de las personas. Entre ellos destacan el nivel socioeconómico, la educación, el empleo, el entorno familiar y comunitario, la vivienda o el acceso a servicios sanitarios. Estos determinantes no solo impactan en las enfermedades crónicas o la esperanza de vida, sino también en las decisiones individuales y colectivas sobre la vacunación frente a enfermedades estacionales como la gripe. 

Según el Ministerio de Sanidad, en la temporada 2023-2024 la cobertura vacunal frente a gripe en personas mayores de 65 años en España fue del 70,8 %, pero se observan diferencias importantes entre comunidades autónomas y grupos poblacionales. Entre los adultos menores de 60 con factores de riesgo, la cobertura apenas alcanzó el 40 %. 

Estas brechas responden a una combinación de factores estructurales y sociales: desconfianza hacia el sistema sanitario o hacia la propia vacunación, dificultades de acceso a los centros de salud, barreras lingüísticas y culturales, condiciones de precariedad laboral que dificultan la conciliación con los horarios asistenciales, así como situaciones de aislamiento social, especialmente entre las personas mayores. La vacunación, por tanto, no es solo una decisión individual, sino una práctica atravesada por desigualdades estructurales. 

Desigualdades que se traducen en protección desigual 

Aunque la vacuna contra la gripe se ofrece de forma gratuita a los grupos prioritarios dentro del sistema de salud público, no todas las personas llegan a ponerse la dosis recomendada cada temporada. Las razones no son solo médicas, sino sociales y económicas: 

  • Nivel educativo: Las personas con mayor formación suelen tener más acceso a información fiable sobre la importancia de la vacunación y, por tanto, mayores tasas de cobertura. 

  • Ingresos y empleo: Las personas con empleos precarios, con horarios inflexibles o sin permisos remunerados pueden encontrar más dificultades para acudir a los centros de salud a vacunarse. 

  • Acceso a servicios sanitarios: Las barreras geográficas o de transporte limitan la cobertura en áreas rurales o en barrios con menor disponibilidad de recursos sanitarios. 

  • Redes sociales y apoyo comunitario: Quienes cuentan con un entorno familiar y comunitario que promueve la salud y la prevención tienden a vacunarse con más frecuencia. 
     

Estas desigualdades no solo afectan a la gripe, sino que también se reflejan en otras campañas de vacunación y en la salud en general, creando brechas persistentes entre diferentes grupos de la población. 

La acción comunitaria de Cruz Roja y la campaña “Arrima el hombro” 

Ante este escenario, Cruz Roja despliega un modelo de acción comunitaria que busca reducir desigualdades en salud y garantizar que la vacunación llegue a quienes más lo necesitan. Un ejemplo de este compromiso es la campaña “Arrima el hombro”, con la que Cruz Roja impulsa la vacunación frente a la gripe y la COVID-19, poniendo el foco en las personas en situación de vulnerabilidad y en quienes se enfrentan a mayores barreras de acceso. Lo hacemos a través de: 

  • Sensibilización y educación para la salud: campañas en proximidad, materiales en diversos idiomas y charlas comunitarias para desmontar bulos, reforzar la confianza en las vacunas y empoderar a las personas en la toma de decisiones informadas. 

  • Acompañamiento y accesibilidad: voluntariado que apoya a personas mayores o en situación de dependencia para acudir a los puntos de vacunación; dispositivos móviles que acercan la información y los recursos a zonas rurales o barrios periféricos; coordinación con servicios públicos para derivar a quienes presentan factores de riesgo. 

  • Participación comunitaria: implicación de redes locales comunitarias para co-diseñar estrategias de difusión y garantizar que los mensajes se desplieguen en los distintos contextos culturales y sociales. 

En la temporada de gripe 2024-2025, Cruz Roja acompañó a más de 23.000 personas en actividades vinculadas a la vacunación. Con la campaña 2025-2026 “Arrima el hombro”, la organización refuerza este compromiso, ampliando la cobertura comunitaria y renovando las alianzas con el sistema sanitario y otros agentes sociales para garantizar un mayor impacto. 

Vacunación como derecho y responsabilidad colectiva 

Abordar la vacunación desde el prisma de los determinantes sociales implica reconocer que la salud es un derecho humano y que la equidad debe guiar las intervenciones preventivas. No basta con disponer de vacunas: es necesario garantizar que todos los grupos de población puedan acceder en igualdad de condiciones reduciendo las barreras sociales y promoviendo que todas las personas, independientemente de su estatus social o económico, puedan vacunarse para frenar la propagación del virus y reducir el sufrimiento evitable por la gripe. 

La experiencia de Cruz Roja confirma que la acción comunitaria no solo incrementa las coberturas vacunales, sino que fortalece el tejido social, genera confianza en las instituciones y contribuye a la resiliencia comunitaria frente a emergencias sanitarias. La vacunación no puede desligarse de la justicia social ni concebirse como una acto individual. Integrar los determinantes sociales en la planificación y ejecución de las campañas, como lo hace “Arrima el hombro”, es el camino para reducir desigualdades y garantizar una protección real. 

La salud pública es el reflejo de una sociedad que cuida de todos sus miembros. En una temporada gripal especialmente intensa, asegurar que la vacunación llegue a todos se convierte en una urgencia social. 

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