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Un rescate fuera de pista en la sierra de Guadarrama
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Un rescate fuera de pista en la sierra de Guadarrama
11/02/2026
IDAZLEA:
ELKARRIZKETAGILEA:
Cruz Roja
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Cruz Roja
  • En invierno, no es raro que quienes disfrutan de la montaña se enfrenten a caídas en la nieve. Pero lo que podría quedarse en un pequeño accidente o incluso en una anécdota puede complicarse rápidamente si nos encontramos fuera de pista. En estos casos, la prevención y el conocimiento del terreno es esencial para minimizar riesgos. 

Hace pocas semanas, se produjo el rescate de un esquiador herido que se encontraba fuera de pista en la zona de Siete Picos, en la sierra de Guadarrama. Durante seis horas, los equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de Búsqueda y Salvamento Terrestre de Cruz Roja en Madrid, a petición de SUMMA 112 y en coordinación con especialistas del Servicio de Montaña de la Guardia Civil, trabajaron de manera intensa para localizar al accidentado, valorar su estado y garantizar su evacuación segura. 

Después de una coordinación exhaustiva para dar con la ubicación exacta del herido, se movilizaron dos equipos de la ERIE de Búsqueda y Salvamento Terrestre de Cruz Roja, concretamente, un primer vehículo 4x4, con capacidad de rescate y material de salvamento, con tres rescatadores entre ellos personal de enfermería, y un segundo equipo en ambulancia con enfermería. “Una vez alcanzamos al paciente, valoramos a un varón de unos 32 años que presentaba fracturas costales múltiples, neumotórax e hipotermia tras una caída haciendo ski de montaña. El dolor le impedía colocarse en decúbito supino y mantenerse en bipedestación, lo que complicaba enormemente la movilización”, relata Alberto García Montero, jefe de turno y enfermero del ERIE de Búsqueda y Salvamento Terrestre de Cruz Roja en Madrid.

Los equipos, finalmente, consiguieron inmovilizar al paciente y evacuarlo entre porteos y arrastres, hasta que en el último tramo, al llegar a zona balizada, contaron con el apoyo de una máquina de la estación de esquí que permitió trasladarlo al Puerto de Navacerrada y entregarlo a la UVI móvil. A pesar de la complejidad de la intervención, el herido se mantuvo consciente y estable en todo momento, y pudo ser trasladado al hospital para recibir tratamiento definitivo.

Alberto García, el enfermero del ERIE presente en el rescate, cuenta que este tipo de intervenciones suelen ser comunes en esta época del año y entre las emergencias más habituales se incluyen traumatismos por caídas o colisiones, agotamiento, hipotermias leves y desorientación. “Se juntan varios factores: el terreno resbaladizo, el frío, la altitud, la nieve cambiante y, sobre todo, la inexperiencia. Es frecuente ver gente con calzado deportivo, chándal o ropa poco técnica, sin planificación previa e incluso accediendo a la montaña con avisos meteorológicos adversos. Todo eso incrementa mucho el riesgo”, detalla.

Y es que, si practicar ciertos deportes de montaña ya implica cierto peligro, salir de las zonas balizadas presenta enfrentarse a riesgos mayores como pendientes pronunciadas, hielo, rocas ocultas, nieve profunda y cambios meteorológicos que pueden alterar la estabilidad del terreno. La visibilidad reducida por niebla o ventiscas favorece la desorientación, y además, el acceso para los equipos de rescate se vuelve más complejo, aumentando los tiempos de intervención y la exposición al frío. “Evitar ir por fuera de pista no es solo una cuestión de seguridad personal. También hay un componente importante de respeto medioambiental. Muchas de estas áreas forman parte de espacios protegidos, como la Sierra de Guadarrama, donde salirse de los caminos puede afectar a la fauna y la flora, especialmente en invierno, época crítica para muchas especies. Pisoteo de vegetación, erosión del terreno o molestias a animales en periodos sensibles son impactos que a veces no vemos, pero que existen”, remarca García Montero.

En definitiva, no se trata de prohibir que la gente disfrute de la montaña, sino de concienciar con información, planificación y sentido común. Aun así, sabemos que el riesgo cero no existe y, aunque el primer paso reside en ir correctamente equipados y planificar la actividad, el enfermero del ERIE de Búsqueda y Salvamento Terrestre de Cruz Roja en Madrid nos comparte algunos consejos por si pese a todo nos vemos implicados en un accidente o quedamos atrapados en una zona compleja: 

  • Mantener la calma y valorar la situación. Pararse unos segundos, evitar decisiones impulsivas y analizar riesgos añadidos.
  • Protegerse primero. Alejarse de zonas inestables si es posible sin asumir más peligro y conservar el calor corporal (abrigo, manta térmica, aislarse del suelo o de la nieve).
  • Avisar cuanto antes al 112. Facilitar coordenadas GPS, referencias visuales, número de personas, estado de los heridos y batería disponible. Cuanta más información, más rápido y preciso será el rescate.
  • Evitar moverse innecesariamente. Si hay lesión o terreno peligroso, desplazarse puede empeorar el cuadro o provocar una caída. Es mejor permanecer localizable y seguro.
  • Señalizar la posición. Usar prendas de colores llamativos, frontal, silbato o cualquier elemento que facilite la localización aérea o terrestre.
  • Gestionar la energía. Racionar batería del teléfono, comida y agua, y mantener al grupo unido. Nunca dejar sola a una persona lesionada.
  • Seguir instrucciones de los servicios de emergencia. Mantener el teléfono operativo.

 

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