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MultiplexAI: "Multiplexai es tecnología de Champions League, pero queremos que llegue a todos los sitios"
BEGIRADAK
MULTIPLEXAI
“MultiplexAI es tecnología de Champions League, pero queremos que llegue a todos los sitios”
MULTIPLEXAI
25/02/2026
IDAZLEA:
ELKARRIZKETAGILEA:
Paula Pons

Imparcialidad

Independencia

25/02/2026
IDAZLEA:
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Paula Pons

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Independencia

MultiplexAI

MultiplexAI es una solución innovadora que aplica inteligencia artificial al análisis de imágenes de microscopía de sangre, funcionando como un “filtro de Instagram” capaz de identificar patrones de enfermedad de forma rápida y precisa. El sistema, ejecutado en un teléfono móvil conectado a un microscopio mediante un adaptador impreso en 3D, ofrece resultados expertos en tiempo real, democratizando el acceso al diagnóstico avanzado incluso en entornos con recursos limitados. Un proyecto internacional galardonado con el segundo premio de los Premios Tecnología Humanitaria de Cruz Roja que propone una revolución silenciosa en el diagnóstico médico: convertir un teléfono móvil en un experto capaz de leer imágenes de sangre con la precisión de un especialista. La iniciativa ha sido desarrollada por Spotlab, junto al Instituto de Salud Global de Barcelona,  el Instituto de Salud Carlos III, la Universidad Ahmadu Bello, Hutzpa Innovation, la Fundación Manhiça, la Universidad Félix Houphouët-Boigny, la Universidad de Jimma y el Hospital Sacro Cuore de Calabria. 

 ¿Qué es MultiplexAI y qué problema busca resolver?

Es un proyecto que tiene nueve socios detrás y es es una solución basada en inteligencia artificial para el análisis automático de muestras de microscopía. 

¿Qué tipo de enfermedades o patrones puede detectar actualmente esta herramienta?

Son enfermedades tropicales desatendidas. Son enfermedades que afectan a más de mil millones de personas y se definen como las enfermedades de la pobreza, como la leishmaniasis, el chagas, los parásitos intestinales… y la idea es ser capaz de proporcionar el mejor microscopista del mundo, básicamente metido en un teléfono móvil, para ayudar al diagnóstico de todas estas enfermedades. Nos hemos focalizado primero en muestras de sangre y también detectamos tipos celulares.

¿Cómo surge, quién lo pone en marcha y cómo se involucra a todos los partners que están detrás del proyecto?

La historia se remonta casi a la primera edición de los premios Tecnología Humanitaria de Cruz Roja. Entonces, parte del equipo que está aquí hoy y parte de que no está trabajábamos en un proyecto que se llamó el videojuego de la malaria. Éramos un equipo de investigación de la Universidad Politécnica de Madrid, que trabajaba en hacer aplicaciones móviles para ayudar a diagnosticar enfermedades como la malaria. En ese contexto habíamos inventado un videojuego donde gente alrededor del mundo, en lugar de disparar marcianos con una aplicación, estaba ayudando a buscar plásticos de malaria en muestras de sangre digitalizadas. Eso fue el inicio.

En esos tiempos empezamos a trabajar de la mano de la Institución Global de Barcelona, con Quique Bassat, que hoy en día es su director, para intentar entender cómo esas tecnologías móviles, la inteligencia artificial y la inteligencia colectiva podrían ayudar a diagnosticar enfermedades. Ese equipo y esa colaboración evolucionamos la tecnología desde la Universidad Politécnica. El equipo que estábamos nos convertimos en una compañía que es SpotLab y decidimos que queríamos apostar por llevar la inteligencia artificial a todo el mundo, a las poblaciones más vulnerables. Desde 2018, SpotLab, de de la mano del ISE Global y de muchos otros partners alrededor del mundo, incluido la Fundación Gates, hemos ido desarrollando la tecnología para el diagnóstico.

Lo que hacíamos es meter en una app toda la inteligencia de un experto microscopista. Seguimos avanzando, seguimos haciendo pruebas, seguimos aumentando, creando esa fábrica de algoritmos de inteligencia artificial y llegamos a un momento en el que esa tecnología se utiliza en España, en departamentos de hematología y de oncología. También esa tecnología está siendo desplegada en países, en África y en América Latina. El proyecto Multiplex Science es el último paso del camino para la certificación y el escalado. Este es un proyecto en el que estamos involucrados tanto partners en Europa como son SpotLab, el Instituto Social Global Nacional, también el Carlos III ha sido otro partner de referencia en todos estos años, además de un equipo en Italia y otros equipos con los que trabajamos mano a mano en Nigeria, en Costa de Marfil, en Mozambique y en Etiopía. 
 

MultiplexAI es el resultado de una colaboración entre instituciones de África y Europa. ¿Qué aporta esta diversidad al proyecto?

Al final tenemos que hablar el mismo idioma de la tecnología y el impacto clínico. Cada uno trae una perspectiva, pero la idea es que trabajamos conjuntamente, todos los clínicos. Los socios clínicos están en todos esos países y hacemos una tecnología que está adaptada a esas situaciones, al final necesitas tener la gente que habla tecnología, la gente que entiende el contexto clínico, la gente que está en el terreno en situaciones muchas veces muy complejas, también los aspectos de ciencias sociales. Tenemos un equipo de ciencias sociales para intentar entender cómo esta tecnología puede entrar bien, cuál sería el impacto, asegurarse de que es aceptable. Es un proyecto muy multidisciplinar y hablar ese idioma colectivo es lo que necesitamos para que salga adelante. Además es tecnología de Champions League, pero queremos que llegue a todos los sitios. 
 

Usáis la metáfora de un “filtro de Instagram” aplicado a la microscopía. ¿Por qué es una buena forma de explicar el sistema que utilizáis?

Sí. Aplicado a la microscopía. Lo que tenemos en el móvil son modelos que están funcionando en local, no necesitan conectividad a internet, y lo que hacen es, dada una imagen que puede ser en tiempo real de lo que está viendo el móvil sobre el microscopio, identifica y localiza cada parásito donde está y le da una caja que pone por encima para que luego el experto microscopista pueda confirmar la especie y el diagnóstico de esa muestra. 
 

MultiplexAI funciona con un teléfono móvil conectado a un microscopio. ¿Por qué era importante que la solución fuera tan accesible y portátil?
 

Una cosa que a lo mejor no es fácil de entender a simple vista es que el diagnóstico de referencia sigue siendo el microscopio, pero la problemática es que no hay personal formado en zonas donde la carga de enfermedades es más elevada. Es una manera de traer ese expertise al punto de atención primaria donde se necesita el diagnóstico en terreno. 
 

¿Cómo cambia el trabajo del personal sanitario el hecho de contar con resultados en tiempo real?

 Muchas veces la problemática de estos sitios es que hay pérdida de pacientes. Si hay mucho tiempo entre que el paciente va al centro de salud o al hospital y se emite el diagnóstico en unos días, probablemente ese paciente no vuelva a recibir tratamiento y lo hayas perdido. De esta manera, teniendo el diagnóstico en tiempo real en el punto de atención, puedes hacer un tratamiento mucho más rápido y no perder a ese paciente. Además, lo haces estandarizado y objetivo porque la variabilidad del microscopista es muy elevada dependiendo del expertise que tenga la detección concreta de un tipo de parásito.

Aquí lo que hacemos es un modelo fundacional que pueden detectar todos los tipos de parásitos que se pueden ver en una muestra de microscopía. Es una manera de ver con un microscopio súper inteligente disponible en los accesos más remotos. 
 

"TENIENDO EL DIAGNÓSTICO EN TIEMPO REAL EN EL PUNTO DE ATENCIÓN, PUEDES HACER UN TRATAMIENTO MUCHO MÁS RÁPIDO Y NO PERDER A ESE PACIENTE"
FotoCita

¿Habéis podido probar la herramienta en países o zonas con sistemas sanitarios frágiles? ¿Qué aprendizaje os lleváis de esas experiencias?

Claro, llevamos probando diferentes versiones de la herramienta desde el año 2018. La primera vez que utilizamos una versión de la herramienta que estamos probando fue en Mozambique. Tenemos fotos de 2014 con dispositivos similares.  Pero las versiones más recientes son de 2018. Hemos ido iterando, probando y refinando. Lo que hay que entender es que lo que estamos haciendo es un dispositivo médico que tiene una regulación médica. Las cosas que tienen regulación, tienes que estar muy seguro de que funcionan bien y de que es seguro, tienes que certificarlo. Igual que en las medicinas haces ensayos clínicos, estamos haciendo lo equivalente para la última versión del producto. 

Cuando hablamos de “democratizar el diagnóstico”, ¿qué significa exactamente en la práctica?

Esa es un poco la idea. El acceso al diagnóstico. Es una herramienta de equidad. La misma tecnología que se utiliza en los centros más punteros, los hospitales más punteros de España, el 12 de octubre o La Paz, utilizan esta tecnología en hematología. Exactamente el mismo dispositivo adaptado a otras enfermedades infecciosas lo estamos poniendo en países con contextos diversos y muchos menos recursos. Incluso en zonas que casi no tienen conectividad. 

La inteligencia artificial a veces genera desconfianza. ¿Cómo garantizáis la fiabilidad y la seguridad de los diagnósticos?

Igual que pasa con los medicamentos, que haces ensayos clínicos; con los dispositivos médicos haces también una serie de pruebas para asegurarte que es seguro y que funciona como debe. Para eso haces estudios en los que comparas lo que harían los expertos contra lo que haría la máquina. Para eso también, lo que está por detrás es más allá de un proyecto de investigación, es industria. Seguimos estándares de calidad de industria. Seguimos procedimientos, estándares ISOs de calidad, organismos reguladores... Es el gran salto de llevar un proyecto de investigación a un dispositivo médico que asegure que es fiable. 
 

¿Cuáles son los próximos pasos del proyecto? ¿En qué estáis trabajando ahora mismo?

 Ahora mismo estamos en el proceso de validación de la herramienta como un producto de diagnóstico in vitro. Justo este año, según hablamos, en paralelo en seis países, se va a hacer ese experimento de evaluación de rendimiento. Es un estudio en paralelo en los seis países para confirmar que se puede poner a escala y que el rendimiento es el esperado. Se llama performance evaluation en inglés, que es lo equivalente a un ensayo clínico para un medicamento.

Si miramos a diez años vista, ¿qué impacto os gustaría haber conseguido en la salud global?

Dejar resuelto el tema del microscopio. Que nunca sea el problema que no se ha podido interpretar un diagnóstico de microscopía. Que en cualquier parte del mundo todos los microscopios sean inteligentes y todo lo que se pueda ver dentro de esa muestra lo ve la inteligencia artificial, y lo más interesante es todo lo que ve el humano y lo que no ve el humano. ¿Qué otros patrones podemos descubrir que pueden ayudar a tener un tratamiento más personalizado o a hacer alguna otra decisión? Lo que se ve y lo que no se ve. 
 

¿Qué supone para vosotros recibir uno de los Premios Tecnología Humanitaria de Cruz Roja?

Visibilidad. También confianza en lo que estás desarrollando, que es un camino muy solitario. Ves que también tienes redes de apoyo y que tiene sentido lo que estás haciendo, que puede tener un impacto e interés. Eso también nos da más fuerza para seguir. 

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