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Mar Gómez: “Salvar vidas es el objetivo final de un buen pronóstico meteorológico”
BEGIRADAK
Mar Gómez
“Salvar vidas es el objetivo final de un buen pronóstico meteorológico”
Mar Gómez
12/12/2023
IDAZLEA:
ELKARRIZKETAGILEA:
Silvia Llorente

Humanidad

12/12/2023
IDAZLEA:
ELKARRIZKETAGILEA:
Silvia Llorente

Humanidad

Mar Gómez, física y divulgadora científica

Mar Gómez es física y divulgadora científica. Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, fue allí donde descubrió su vocación por la meteorología. Posteriormente, unas prácticas le hicieron darse cuenta de que podía combinar esta disciplina con la comunicación. Meteoróloga principal en la web www.eltiempo.es y referente en redes sociales (donde cuenta con medio millón de seguidores), Gómez no se considera pesimista respecto a un futuro marcado por el cambio climático, pero sí realista. Motivos, como nos cuenta, no le faltan.  

Mar Gómez, física y divulgadora científica

¿Por qué decidiste dedicarte a la meteorología? 

Desde pequeña siempre me había interesado la naturaleza, el medio ambiente, el universo… En casa tenía muy cerca la ciencia, las matemáticas y la física y al final decidí estudiar Ciencias Físicas, aunque (he de confesarlo) no tanto por la meteorología, sino porque quería hacer astrofísica.  

En el desarrollo de la carrera, mientras estudiaba, me sentí más identificada con ciertas asignaturas relacionadas con la meteorología. Tuve la oportunidad, además, de hacer las prácticas en Mediaset y me di cuenta de que me gustaba la comunicación: informar sobre las condiciones climáticas y meteorológicas. Acabé trabajando en Telemadrid como presentadora del tiempo y terminé mi tesis doctoral enfocada en este tema. Luego, empecé a trabajar en eltiempo.es y hasta ahora. 

¿Qué nos dice la meteorología del planeta en el que vivimos?  

A día de hoy nos está dando testimonio de los cambios tan grandes que estamos viviendo en la Tierra. En general, en una situación normal, la meteorología nos permitiría conocer el tiempo con unos días vistas para poder planificar nuestro día a día, o incluso salvar vidas, que es el objetivo final de poder hacer un buen pronóstico meteorológico.  

Con el cambio climático que estamos viviendo, sin embargo, estamos viendo cómo esa meteorología se está tornando más adversa en algunas regiones del planeta. Vemos fenómenos meteorológicos más extremos, más difíciles de predecir en esta intensidad o recurrencia…  

Hay ejemplos claros: las inundaciones asociadas a las DANAs o gotas frías; las olas de calor (más largas, más severas)... al final lo que la meteorología busca es predecir de la forma más exacta posible teniendo en cuenta que estamos en un sistema natural, algo caótico, y que es imposible al 100% hacer una predicción, pero sí tener algo bastante ajustado para evitar males mayores.  

A la hora de hacer predicciones del tiempo se ha evolucionado muchísimo. Hace 50,  60 o 70 años no teníamos la calidad de teledetecciones que tenemos hoy en día, cuando contamos con una resolución muy elevada. Con la ayuda de la inteligencia artificial también seguirá evolucionando. Pero, al mismo tiempo, no deja de ser algo natural y que a veces escapa del control del ser humano.  

¿En qué ayuda la inteligencia artificial en estos momentos? 

Están surgiendo posibilidades de mejorar los datos meteorológicos con procesos de machine learning, que básicamente consiste en que los propios datos se autocorrijan o aprendan de esos errores… se están implementado modelos con IA que sean capaces de tener una mejor resolución y que puedan resolver mejor ciertos problemas. De momento hay mucho en pruebas, y no se está implementando en la práctica, pero sí están ofreciendo buenos resultados.  

Salieron unos titulares muy llamativos de que Google había sacado una IA con un modelo de predicción meteorológica que iba a ser, o ellos consideraban, el mejor pronóstico meteorológico. Sí que es cierto que es bueno en algunos ámbitos, pero en otros parámetros todavía no lo es. Estamos en un punto de investigación y de conocimiento sobre cómo va a evolucionar todo esto, pero en pocos años probablemente tendremos mejoras importantes.  

¿Se le da a la meteorología la importancia que merece o consideras que es una ciencia que se suele pasar más por alto? 

Es una ciencia muy desagradecida. Normalmente existen pocos fallos en las predicciones (tampoco me gusta llamarlo “fallos”, sino algo que no encaja con lo que el ciudadano una persona espera)... pero se califica como “no sirve para nada”.  

Lo primero que es un error y hemos difundido nosotros mismos, los que nos dedicamos a esto, es que parece que se pueden hacer predicciones meteorológicas en cualquier momento y a cualquier hora. Y esto realmente no es así. Las predicciones del tiempo tienen una alta resolución, pero a día de hoy es complicado predecir unos días antes si en un pueblo van a caer exactamente 60, 70 o 90 litros; a lo mejor sí sabemos que en esa región va a haber lluvias torrenciales y a medida que avanza el tiempo podemos resolver mejor la cantidad, la localización y demás… Pero hoy en día parte del problema es que la gente pretende que tengamos una predicción meteorológica para dentro de una semana a las tres de la tarde en un pueblo y que sea 100% precisa, y eso no va a ocurrir por la ciencia propia y por la dinámica de la atmósfera. Por ahí vienen los fallos.  

Hay ejemplos muy notables de situaciones muy críticas en las que la meteorología desempeña un papel brillante. Somos capaces de trazar las trayectorias de los huracanes y poder evacuar a la gente con días de antelación; sabemos cómo se comportan de forma estacional los monzones; cuándo va a caer una nevada como Filomena e identificarlo con una semana de antelación; inundaciones como las que tuvimos en septiembre, sabíamos que iban a tener un carácter torrencial en el centro del país… Contamos con muchos recursos y creo que no hay que quedarse con “no ha llovido a las 3 de la tarde” porque eso no es factible.  

¿Ha cambiado mucho la meteorología en los últimos años? ¿Y los fenómenos que se encuadran bajo esta disciplina? 

Estamos viendo un cambio bastante acentuado en los últimos años. El aumento de temperaturas, por ejemplo. Los 8 años más cálidos se han dado en este siglo. Cada década es más cálida que la anterior y estamos batiendo récords de temperatura tanto en la atmósfera como en la Tierra y los océanos. Y todo eso tiene una repercusión en todos los ámbitos. 

El Ártico se calienta 4 veces más rápido que el resto del planeta, y eso tiene un impacto en la temperatura del planeta y en los océanos. En el caso de España, estamos avanzando hacia climas semiáridos, con mayor número de noches tropicales (se han triplicado desde los años 70); mayor número de olas de calor (más largas, más intensas y con récord de temperaturas más elevados)... un ejemplo lo tenemos ahora, en el mes de noviembre, en el que hemos tenido temperaturas muy altas, muy anormales, para esta época del año.  

El clima afecta a todas las estaciones, y de una forma u otra a todos los países. España es uno de los más afectados de Europa, pero hay otros que ya están sufriendo migraciones climáticas, enfermedades graves derivadas del calentamiento global, etc. Y las predicciones para los próximos años sugieren que seguirá aumentando. Estamos pendientes también del punto en el que estamos, viendo si se van a cumplir los acuerdos a mediados de siglo… pero vamos un poco mal.  

En un momento donde el cambio climático es un tema que preocupa (y mucho), ¿puede la meteorología hacer pronósticos acertados, o cada vez resulta más incontrolable predecir por la mutación que están sufriendo nuestros ecosistemas y demás? 

Depende de la situación meteorológica. Las olas de calor son relativamente sencillas de predecir, las podemos ver con suficiente antelación, vemos los récords que se pueden superar… hay cierta estabilidad. Es “sencillo”, entre comillas, de pronosticar.  

Las lluvias torrenciales quizá son las más complicadas, porque suelen ser fenómenos muy locales, o tormentas que descargan mucha cantidad de agua en un lugar determinado; tiene que ver con la orografía… todo eso es más difícil de predecir porque entran en jugo otros factores. Pero, aun con la situación de cambio climático que tenemos, somos capaces de conocer, al menos la tendencia, de comportamiento de la situación atmosférica. 

Por ejemplo, en el caso de los huracanes, el Otis, que recientemente oteó en Acapulco, provocó graves daños porque se intensificó de una manera tan rápida que no se había visto antes… ese tipo de cosas quizá están pasando demasiado rápido para que se puedan resolver de forma adecuada. Aun así, los meteorólogos y los centros meteorológicos fueron capaces de saber la trayectoria precisa que iba a llevar ese huracán.  

Por tanto, sí, plantea algunos retos, pero depende un poco de la situación. 

Conocer tan de cerca (y a diario) cómo el cambio climático afecta a nuestras vidas debe ser por momentos abrumador, ¿cómo haces para continuar informando y alentando a combatirlo sin caer en la apatía o la desesperanza? 

Siempre digo que no hay que ser pesimista, pero sí realista. Y la realidad es que la temperatura va a seguir aumentando. Incluso hay algunos cambios que ya se han producido que son irreversibles hagamos lo que hagamos. Pero esto no quiere decir que no tengamos que hacer nada, porque esas consecuencias y esos cambios pueden ser mucho peores.  

Ahora mismo, sabemos que la temperatura seguirá aumentando, y el objetivo es que no pase de un 1,5º a mediados de siglo, pero si sobrepasa ese número, de 1,5 a 2… parece que no es mucho de media global, pero sí lo es. Y los cambios son muy drásticos y dramáticos en todos los ámbitos: en sequías, inundaciones, biodiversidad, océanos, alimentos… siempre transmito que es verdad que es un problema que hemos creado nosotros, pero que igual que lo hemos creado, podemos poner solución. El ser humano ha puesto solución a problemas que ha creado él y lo ha logrado solucionar.  

Un ejemplo es el agujero de ozono. Cuando apareció, se firmó el protocolo de Montreal para dejar de emitir los clorofluorocarbono, entre todos los países nos pusimos de acuerdo, se dejaron de emitir y revertimos el problema. Lo hemos hecho otras veces: nos hemos puesto de acuerdo para luchar por una causa común.  

En este caso nos tendríamos que poner de acuerdo para que esa temperatura no aumentara más y que los efectos no fueran más graves. Y luego tendería a ir bajando gradualmente, muy poco a poco, y con algunos efectos que serían irreversibles, principalmente en los océanos, que tienen una capacidad de almacenaje de calor muy duradera… Pero sí, hay que transmitir que la situación es grave, pero si no queremos que sea peor, hay que hacer algo. Y hay que decirlo.  

¿Cómo el tiempo que hace influye en nuestra salud física y mental? 

Sí, publiqué un libro este año al respecto. El tiempo nos puede afectar en mayor o menor medida, sobre todo si somos meteorosensibles, es decir, la sensibilidad de algunas personas ante los cambios de tiempo y que puede producir un agravamiento de sus patologías físicas o mentales. Existen diferentes aspectos en los que podemos vernos afectados: cambios en la presión atmosférica; cuando llega una borrasca o anticiclón puede afectar a personas que tengan migrañas o personas con dolores articulares, como artritis o artrosis…  

Luego, por ejemplo, temas relacionados con el calor; no solo afecta físicamente con problemas cardiovasculares, respiratorios, sudoración, golpes de calor o mortalidad incluso… sino que también pueden afectar mentalmente, porque estamos más apáticos, o incluso pueden sumar un puntito más a personas que tengan una predisposición para la agresividad.  

Hay una frase de Evangelista Torricelli que cito en mi libro que dice “vivimos sumergidos en un océano de aire”; por tanto, si estamos en ese océano de aire, este nos puede afectar en mayor o menor medida. Y es así. Al final, depende del grado de meteorosensibilidad que tengas te afecta más o menos, pero en general suele afectar más a mujeres y a personas mayores, por un tema hormonal, y porque las personas mayores tienen mayor riesgo de patologías, y son más susceptibles a los cambios del tiempo. Es un hecho real y está demostrado científicamente que nos afecta. 

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