Día Mundial de las Personas Refugiadas: el valor del empleo para transformar vidas desde Cruz Roja - Cruz Roja
ناشر الأصول
En el marco del 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas, la historia de Adama Faye cobra un significado especial: un viaje marcado por la incertidumbre que hoy se traduce en empleo, dignidad y nuevas oportunidades para otras personas.
Hay historias que transforman miradas, que rompen prejuicios y que, sobre todo, abren caminos. La de Adama Faye es una de ellas. Coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, el alumnado del curso de Auxiliar de Albañilería —financiado por el Fondo Social Europeo a través de los programas Aceleradores Go y Activando Empleabilidad Plus— vivió una jornada profundamente inspiradora con su testimonio.
Hace más de veinte años, Adama llegó a España desde Senegal en patera. Lo hizo con miedo, con incertidumbre, pero también con una determinación inquebrantable: encontrar una oportunidad que le permitiera salir adelante y ayudar a su familia. Sus primeros pasos en nuestro país no fueron fáciles. Sin documentación y con pocas opciones, cada amanecer comenzaba antes de las cinco de la mañana para buscar trabajo en los invernaderos, aferrándose a cualquier posibilidad.
Con el paso del tiempo, comprendió que el verdadero cambio empezaba por integrarse, aprender el idioma y no rendirse. “Lo más inteligente que hice fue aprender castellano para poder entender a mis jefes y a mis compañeros”, compartió con el grupo, recordando aquellos años en los que cada pequeño avance suponía un gran logro.
Hoy, su realidad es muy distinta. Adama Faye dirige una empresa de construcción en Almería con más de 20 trabajadores y en constante crecimiento, siendo además responsable de una obra tan significativa como la del AVE en la ciudad. Sin embargo, no olvida de dónde viene ni las dificultades que atravesó para llegar hasta aquí.
Ante un grupo formado mayoritariamente por personas migrantes, su mensaje fue claro y directo: la actitud, el respeto, la puntualidad y las ganas de aprender son claves para abrir puertas. Pero también puso el foco en algo que considera esencial: la seguridad laboral y la importancia de utilizar siempre los equipos de protección.
Su vínculo con Cruz Roja refleja su compromiso con la igualdad de oportunidades. Adama ya ha incorporado a su empresa a varias personas participantes del Plan de Empleo, convencido de que el talento necesita, ante todo, una oportunidad para demostrarse.
En este 20 de junio, su historia resuena con más fuerza que nunca. Porque Adama no solo ha construido su propio futuro: está ayudando a construir el de otras personas. Su testimonio se convierte así en un espejo en el que mirarse y en un recordatorio de que, con apoyo, esfuerzo y oportunidades, es posible comenzar de nuevo y llegar lejos.