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El frío que duele: la realidad de la pobreza energética en España

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EL FRÍO QUE DUELE: LA REALIDAD DE LA POBREZA ENERGÉTICA EN ESPAÑA

El frío que duele: la realidad de la pobreza energética en España
La pobreza energética afecta a millones de hogares en España, especialmente a quienes viven en alquiler o con bajos ingresos. Cruz Roja enseña a gestionar de manera más eficiente la energía, ofrece kits de ahorro energético y acompaña a familias para que puedan mantener su hogar cálido y reducir sus facturas.

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parte 1 taller pobreza energetica

Cuando bajan las temperaturas, no todas las casas se enfrían por igual. Mientras algunas personas suben el termostato o se abrigan un poco más, otras afrontan el invierno con miedo: al recibo de la luz, al gas que no pueden encender, a noches enteras bajo mantas insuficientes. La ola de frío no solo trae heladas y termómetros en negativo; expone una realidad silenciosa que afecta a millones de hogares en España: la pobreza energética

Esta situación no es anecdótica: las cifras confirman que millones de hogares viven en condiciones de vulnerabilidad energética. En 2024, 8,5 millones en España declararon no poder mantener su casa a una temperatura adecuada en invierno. Además, según el informe de la Cátedra de Energía y Pobreza de Comillas, casi el 18% de la población no pudo mantener unas condiciones de confort térmico adecuadas, con cifras especialmente preocupantes en hogares en alquiler: cerca del 30% de estos hogares no pudo calentar su vivienda correctamente.  

Este problema tiene un fuerte componente estructural: muchas familias afectadas ya se encuentran en situación de vulnerabilidad social o pobreza estructural, lo que incrementa su riesgo de exclusión energética. Esto no solo se traduce en malestar térmico, sino también en efectos sobre la salud y la calidad de vida, especialmente para menores, personas mayores o dependientes. Por si fuera poco, los retrasos en el pago de facturas agravan la situación: casi el 10% de la población (4,8 millones de personas) declaraba retrasos en 2024, mientras que entre hogares en alquiler a precio de mercado la cifra alcanza el 21,77%, dejando a muchas familias sin suministro y aumentando su exposición al frío.  

Cruz Roja atiende a más de 7 millones de personas y alrededor del 60% sufren pobreza energética

Cruz Roja atiende a más de 7 millones de personas y alrededor del 60% sufren pobreza energética. Por eso, para mitigar esta situación, la Organización intensifica su actuación con un enfoque integral centrado en las personas. En 2025, Cruz Roja ha atendido a 14.706 personas y capacitado a 8.528 en talleres prácticos donde aprenden a leer sus facturas, solicitar el Bono Social y aplicar medidas de ahorro como bombillas LED, regletas para evitar consumo en standby o reflectores para radiadores. También se distribuyeron 7.312 kits de microeficiencia energética y 1.325 electrodomésticos, y se entregaron 1.165 nórdicos, mantas y edredones para proteger a las familias durante el invierno. 

Las intervenciones han incluido, además, 349 rehabilitaciones de viviendas vulnerables, con mejoras en aislamiento, calefacción, ventanas y corrección de humedades, para reducir el consumo energético y garantizar unas condiciones mínimas de habitabilidad y confort. La prioridad es que cada familia pueda gestionar de manera consciente su energía y sus gastos, evitando riesgos para la salud derivados de viviendas en mal estado.  

Calentarse no es un lujo: es una condición para vivir con seguridad, bienestar y salud. Y cuando el invierno aprieta, la pobreza energética deja de ser un concepto técnico para convertirse en una urgencia cotidiana que exige una respuesta.

parte 2 taller pobreza energetica

Diferentes circunstancias y mismo objetivo: luchar contra la pobreza energética

Para tener un mínimo de confort en su hogar, María José Ojeda, de 49 años, necesita vestirse con un pijama, una chaqueta y un batín. En el mejor de los días, cuenta con una estufa; “todo un lujo”, dice. Ella ha sido una de las últimas asistentes a un taller realizado por Cruz Roja en colaboración con la Fundación Naturgy en Paterna (Valencia) para recibir asesoramiento en facturas de electricidad, consejos de ahorro energético y kits de microeficiencia energéticos, un lote que incluye bombillas LED, burletes de ventana y de puerta, perlizadores de grifo, aislante térmico de ventana, programador de termo eléctrico y regleta, entre otros productos. Un total de 1.951 personas ya se han beneficiado de esta alianza en toda España que tiene como objetivo paliar la pobreza energética entre las personas más vulnerables.  

Desempleada y con tan solo el ingreso mínimo vital para “vivir”, María José ha aprendido más sobre ahorro de consumo, lo que le ha llevado a descubrir que, incluso, “podría contratar otra tarifa” en la que consuma menos todavía. Cuestiones tan básicas como que la nevera “cierre bien” pueden también ayudarle en este propósito. Como ella, Javier, otro vecino de La Coma (Valencia) o María, madre soltera a cargo de un bebé de 18 meses, han asistido a estos talleres derivados de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Paterna con el objetivo de optimizar sus recursos y afrontar mejor los gastos de electricidad y gas. Javier espera “respirar un poco”, cuenta, y a María, además, la Organización la está ayudando a encontrar un empleo.  

La pobreza energética no entiende de perfiles ni patrones. Los casos son variopintos, pero todos comparten la dificultad de mantener un hogar cálido y confortable, la incertidumbre frente a las facturas y la necesidad de apoyo para gestionar su energía de manera eficiente. Para las familias que viven esta vulnerabilidad, incluso pequeños cambios en el hogar pueden marcar la diferencia: limpiar la parte trasera del frigorífico, no dejar la puerta abierta, evitar tapar los radiadores o usar lavadoras y lavavajillas solo con la carga completa puede ayudarles a reducir el consumo y aliviar su bolsillo.  

Combatir la vulnerabilidad energética es, en última instancia, garantizar dignidad y bienestar para quienes más lo necesitan. 

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