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Entre generaciones: mucho que aportar

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ENTRE GENERACIONES: MUCHO QUE APORTAR

Entre generaciones: mucho que aportar
Jóvenes y mayores tienen mucho que aprender los unos de los otros. Los proyectos intergeneracionales de Cruz Roja reúnen a niños, niñas, adolescentes y personas mayores para romper estereotipos y aportar nuevos valores.

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parte 1 entre generaciones

 

La edad es solo un número. Lo demuestran con creces los proyectos intergeneracionales que lleva a cabo Cruz Roja y que se centran en la relación y conexión que se establece entre niños, niñas y adolescentes y personas mayores. Y es que, aunque podría parecer que ambos colectivos se encuentran muy alejados, siempre existen puntos en común que suponen una excelente oportunidad para aprender y entenderse mejor.  

Los menores logran dejar atrás ideas estereotipadas sobre el envejecimiento o la vejez, y las personas mayores, por otro lado, se sienten útiles y refuerzan su autoestima y vitalidad. A ello se suma el intercambio de tradiciones y experiencias, que también enriquecen estos lazos. Para prueba, las siguientes iniciativas. 

parte 2 entre generaciones

Desayuno saludable en compañía 

Un desayuno saludable ha sido el punto de partida del taller de cocina intergeneracional que se ha celebrado recientemente en Ceuta. 8 menores del proyecto Te Acompaña de Cruz Roja y 16 personas del centro de día de personas con alzheimer (también gestionado por la Organización) han unido sus destrezas y habilidades para preparar sencillas recetas y degustarlas en compañía.  

“Ya organizamos el año pasado una fiesta navideña, una ‘polvoronada’ (como se dice aquí en Ceuta), con dulces típicos; e hicimos unas manualidades en una actividad de tarde en Cruz Roja, unos veladores de barro, que luego pintaron las personas mayores con la ayuda de los chicos”, explica Marisa, responsable del proyecto Te Acompaña en Cruz Roja en Ceuta. Después de ese primer contacto, ambas partes querían repetir la experiencia, y el resultado ha sido, en esta ocasión, también muy beneficioso. 

Los menores del proyecto, en su gran mayoría marroquíes de habla árabe y tutelados por la Ciudad Autónoma de Ceuta, ven estas actividades como una manera de acercarse más a la sociedad. “Resulta muy gratificante para ellos, siempre se implican mucho”, sostiene Marisa, aunque también reconoce que les sorprende el (en ocasiones) mal humor que pueden tener las personas mayor. “Al final, el alzhéimer o la demencia nos hace ir hacia atrás de alguna forma; y a veces parecemos niños, o niños maleducados. No entienden que estamos haciendo cosas bonitas y se enfadan. Eso les ha chocado”, cuenta.  

“Resulta muy gratificante para ellos, siempre se implican mucho”

Los menores, que también están participando desde septiembre en un taller de alfabetización y de inmersión lingüística, y ya están bastante avanzados en cuanto al dominio del español, ayudan, a su vez, a mejorar la estimulación de las personas mayores. “Siempre les viene bien conocer a personas y hacer cosas nuevas”, expone Isa, terapeuta ocupacional del centro de día de alzheimer de Cruz Roja en Ceuta.  

En el desayuno saludable ha habido momento para todo. “Los chicos, muchos de ellos con experiencia en hostelería, iban cortando los alimentos, que era algo que les resultaba más difícil a las personas con alzheimer, y luego iban creando la brocheta de fruta entre todos”, incide la terapeuta. La jornada también incluyó canciones e intercambio de palabras. “Aunque todavía no hemos acordado próximos pasos, seguro que volvemos a hacer algo en el futuro, porque nosotras quedamos muy contentas y ellos también”, menciona Isa. 

parte 3 entre generaciones

Lo mágico de cuidar un huerto 

El cuidado de un huerto ecológico es el puente que ha conectado al alumnado de Educación Infantil (entre 4 y 5 años) y las personas mayores de un barrio de A Coruña. El huerto, situado en un centro educativo pegado a las instalaciones de Cruz Roja en A Coruña, se ha convertido en el eje de una actividad que arrancó en febrero del año pasado entre mayores y pequeños y pequeñas, y que consiste en cuidar y mantener el huerto.  Felicitas Ramos es una de las personas que participa en la actividad. Con 82 años, desprende vitalidad y buen humor. Y eso que, según nos cuenta vía telefónica, está resfriada y apenas “se le entiende al hablar”. Es clara sobre su experiencia en el huerto: “Maravillosa”. “Los niños nos preguntan muchas cosas: cuándo echamos las semillas, a ver cuándo crecen… Antes había muchas jardineras abandonadas. Les hemos quitado la tierra y las hemos renovado con geranios, petunias… Han brotado las flores”, cuenta emocionada, aunque anticipa que hace un mes que no lo visitan por las bajas temperaturas. 

En verano, aunque el centro educativo estaba cerrado, las cerca de 8 mujeres que están en el proyecto se encargaron de seguir cuidando el huerto mientras niños y niñas disfrutaban de las vacaciones. Ahora, “estamos deseando volver”, insiste Felicitas. “Si hasta parece que lo hayamos hecho siempre: echar la tierra, el abono; usar el azadón… y para nada es así. La verdad es que nos entretiene y nos hace mucha ilusión. También responder a las preguntas de los niños y explicarles de dónde nacen las cosas, ¡que no es directamente en la estantería del supermercado!”, menciona. 

"Nos entretiene y nos hace mucha ilusión"

Para María Pombal, coordinadora del área de personas mayores de Cruz Roja en A Coruña, actividades intergeneracionales como esta suponen un enriquecimiento mutuo: “Siempre buscamos hacer comunidad y que se valore a las personas mayores. Tenemos que dejar atrás los estereotipos y empezar a valorar positivamente a otras generaciones”. También hay otros aspectos a tener en cuenta: “Las personas mayores también mejoran su bienestar físico y su salud emocional; se sienten más motivadas y escuchadas”. 

El cuidado de un huerto, además, implica paciencia, dedicación y tiempo, “esa pausa que sí aprecian las personas mayores”, incide María Pombal, “los niños son muy espontáneos; plantan y quieren que la semana que viene ya haya una lechuga, y las personas mayores, con paciencia y sabiduría, les explican esos tiempos”. “La sociedad en la que vivimos a veces no nos lo permite, vamos a otro ritmo, y esto les viene genial a niños, niñas y jóvenes. Esa parte de aprender, de sabiduría, de todo lo que aportan las personas mayores”, añade. 

Cruz Roja en A Coruña también lleva a cabo otras actividades, como una de intercambio de postales navideñas entre personas mayores usuarias de Cruz Roja y alumnado del ciclo de FP de atención a personas en situación de dependencia, y otra en colaboración con la Fundación San Rafael (enmarcada en el proyecto ‘Salud por correspondencia’) en el que estudiantes de Secundaria redactan cartas que se remiten a personas mayores de Cruz Roja.  

En cuanto a la primera, de las postales navideñas, María Pombal señala su importancia: “Nos trasladan que las Navidades cambian mucho si no hay hijos o nietos pequeños; que no se sienten igual… hacer esta actividad les transportaba a esa época más festiva, a cuando había niños en sus casas”. 

parte 4 entre generaciones

Tejiendo ganchillo, creando lazos 

En la asamblea comarcal de El Burgo de Osma, en Soria, Cruz Roja lleva un par de años haciendo una actividad intergeneracional de ganchillo donde tejen conjuntamente personas de todas las edades. Todo comenzó de forma totalmente fortuita. Tamara Borja, técnica de Cruz Roja, sabía que Henar Madrigal y otras mujeres se reunían de forma habitual a tomarse un café y hacer ganchillo. “En un pueblo de 5.000 habitantes, nos conocemos todos”, sostiene Henar, arquitecta de 45 años y una de las responsables del taller. Cuando Tamara les propuso exportar eso que hacían a Cruz Roja y darlo a conocer a la sociedad, no se lo pensaron. 

El taller, que abarca desde una niña de 10 años hasta una mujer de 81, aglutina a 20 personas de distintos proyectos de la Organización (incluso acude gente de todas las nacionalidades procedente del albergue de la localidad, que también coordina Cruz Roja). Se celebra los lunes por la tarde y se organiza por proyectos. En Navidad se hicieron adornos navideños; en otoño, calabazas, setas y erizos; y también hay espacio para la temática libre.  

“Al principio, lo pensamos para Navidad, para hacer el típico árbol que se lleva tanto con cuadritos de ganchillo, pero funcionó tan bien, nos dijeron [las personas participantes] que querían seguir… y así ha sido”, expone Henar. El resultado de su trabajo, como plus, acaba siendo expuesto (por ejemplo, así se hizo en un acto sobre violencia de género); “así todo el mundo lo puede ver”.  

“Se ha creado una especie de familia"

“Se ha creado una especie de familia, con gente muy variopinta, pero un ambiente muy divertido”, agrega Henar. Y es que el ganchillo, frente a lo que puede parecer, es una afición que “engancha”. “A las mujeres mayores les estamos enseñando a hacer más cosas, a leer los gráficos… ellas al final se han limitado a hacer lo que les enseñaban sus madres y abuelas. En cuanto a las más jóvenes, también han visto siempre a sus abuelas. Te relaja, viene muy bien, incluso hasta mi hijo sabe hacer cadenetas”, reflexiona una de las responsables del taller.  

Aunque lleva un tiempo considerar qué diseños se van a hacer o buscar las lanas, para Henar y el resto de voluntarias de Cruz Roja es una actividad que vale mucho la pena. “Nos paran por la calle y nos preguntan qué estamos pensando para hacer el siguiente lunes. Ver lo felices que están… claro que compensa”, concluye.  

parte 5 entre generaciones

#GransLovers, hacer voluntariado con personas mayores 

Bajo el lema ‘Canta a la vida’, la campaña #GransLovers busca sensibilizar a la población, especialmente a los jóvenes, sobre la importancia de los programas dedicados a las personas mayores y pretende animar a más personas a unirse al equipo de voluntariado que lo hace posible. Este año, la 9ª edición de la campaña, se ha hecho conjuntamente con la Diputación de Barcelona y centra el foco en cómo la música puede unir a personas de diferentes generaciones y hacer que grandes y jóvenes compartan ilusiones y experiencias. 

La música es, en este sentido, un lenguaje universal que puede hacer que personas de todas las edades conecten. Los diferentes testimonios reales de la campaña (María Luisa, Elisabeth, Trini, Carmen y Elisa), los miembros de la coral de Creu Roja en Barcelona y, Cristina, Alejandro y Núria, voluntarias y voluntario de Creu Roja Joventut lo demuestran con creces. 

 

 

parte 6

Reforzando vínculos 

En Cascante, Navarra, los talleres intergeneracionales ‘Los Objetos de la Memoria’ nacen de la colaboración entre el Proyecto de Arqueología de Cascante de la Asociación Cultural Amigos de Cascante Vicus, con la participación del Programa Innova de Fundación “La Caixa” y Fundación Caja Navarra, y el proyecto de intervención comunitaria para promover la autonomía de las personas mayores ‘Reforzando Vínculos’ de Cruz Roja. Se suma, también, el Club de Jubilados cediendo sus instalaciones y el Colegio Santa Vicenta María, apoyando con la difusión entre las familias del centro.

“El objetivo es que en estos talleres logremos, por medio de los objetos, rescatar algunas de las historias del pasado más moderno y más antiguo de Cascante”, resalta la arqueóloga Marta Gómara, de Vicus. Las sesiones se han distribuido en diferentes temáticas que van desde cómo eran las casas y otras construcciones antiguamente (materiales, métodos de construcción…), hasta la confección de las telas (un sector antaño muy tradicional en el pueblo), o los juegos y las fiestas tradicionales de la localidad. También se han considerado sesiones con la industria, la artesanía, la agricultura y la ganadería como temáticas principales.

"Las personas mayores del pueblo son también historia viva"

Desde el proyecto Reforzando Vínculos, de Cruz Roja, se establece el nexo entre las personas promoviendo la participación, principalmente de las personas mayores, en estos espacios y apoyando con voluntariado. “Los encuentros que hemos realizado hasta el momento han sido muy gratificantes, pues no solo las personas mayores cuentan con un espacio de entretenimiento, recuerdo y aprendizaje, sino que se logra que varias familias con sus hijos e hijas participen sensibilizándoles no solo sobre historia, sino también sobre acercarse y apoyar a las personas mayores del pueblo, que son también historia, historia viva”, reflexiona la técnica de Cruz Roja, Beatriz García.

Cabe mencionar que esta actividad intergeneracional contará, en los próximos meses, con una exposición y la elaboración de una revista a cargo de la Asociación Cultural Vicus y con el apoyo de Cruz Roja en Cascante.

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