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Un análisis sobre cómo el territorio determina nuestras oportunidades
INCLUSION SOCIAL
Un análisis sobre cómo el territorio determina nuestras oportunidades
30/06/2026
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • ¿Condiciona el lugar donde vivimos nuestro acceso a la vivienda, al empleo, a los cuidados o incluso a la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida? 

Esa fue la gran pregunta que articuló la cuarta sesión de su ciclo anual Conversaciones Humanitarias generadoras de Talento, el espacio impulsado por la Fundación Cruz Roja Española para reflexionar sobre algunos de los principales desafíos sociales de nuestro tiempo. Bajo el paraguas de las dinámicas demográficas y el territorio, el encuentro ha analizado los modelos de acceso desigual a derechos y oportunidades condicionados por la geografía, buscando identificar estrategias de resiliencia ante las nuevas vulnerabilidades.

Y es que lejos de limitar el debate a la conocida "España vaciada", el encuentro puso el foco en una realidad todavía más amplia y compleja: las desigualdades territoriales afectan tanto a los municipios que pierden población como a las grandes ciudades, donde la presión sobre la vivienda, los servicios o los cuidados genera nuevas formas de vulnerabilidad.

La conversación, moderada por el periodista y escritor Jorge Dioni López, autor de La España de las piscinas y El malestar de las ciudades, reunió, el pasado lunes 22 de junio,  a Sara Baliña, economista principal de BBVA Research; Javier Esparcia, catedrático de Geografía de la Universitat de València; y Martí Monfort, presidente de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER), quienes coincidieron en una idea: el territorio no es solo un escenario donde suceden las cosas, sino una auténtica infraestructura de bienestar. "Quizá hoy también deberíamos preguntarnos por la España saturada", planteó Jorge Dioni al inicio del encuentro. Porque la vulnerabilidad, recordó, no siempre aparece allí donde vive menos gente. También se concentra en aquellos lugares donde, paradójicamente, "parece haberlo todo", pero donde acceder a una vivienda o construir un proyecto vital resulta cada vez más difícil.

 

El territorio como infraestructura de bienestar

Para Sara Baliña, el bienestar depende de tres grandes pilares: las oportunidades de empleo, la salud y las relaciones sociales. Y todos ellos, explicó, están profundamente condicionados por el territorio. "El territorio es una infraestructura de bienestar", afirmó, una infraestructura que además, ya no es solo física, sino que debe incorporar también una dimensión digital.

Martí Monfort llevó esa reflexión al terreno cotidiano recuperando una fórmula sencilla: "salud, dinero y amor". Más allá de la expresión popular, defendió que el verdadero reto consiste en que cualquier persona pueda vivir con dignidad, disponer de oportunidades para progresar y construir relaciones sólidas tanto en la comunidad como en el entorno familiar.

En la misma línea, Javier Esparcia recordó que la dicotomía entre mundo rural y urbano resulta cada vez menos útil. Lo importante, sostuvo, no es la etiqueta del territorio, sino las condiciones reales que ofrece para desarrollar un proyecto de vida: servicios públicos, vivienda, movilidad, oportunidades económicas, conectividad y redes sociales fuertes.

Más allá de la España vaciada

El envejecimiento, la reducción del tamaño de las familias y la transformación de las redes de apoyo ocuparon también parte del debate. 

Baliña advirtió de que España avanza hacia familias más pequeñas y con generaciones cada vez más distanciadas, una tendencia que pone en cuestión el tradicional sistema informal de cuidados y alimenta un fenómeno cada vez más extendido: la soledad no deseada, presente tanto entre las personas mayores como, cada vez más, entre los jóvenes de las grandes ciudades.

Frente a este escenario, los participantes reivindicaron el valor del capital social. Monfort defendió que las comunidades no se construyen únicamente mediante políticas públicas, sino también a través de las decisiones cotidianas. Elegir consumir en el comercio local o compartir espacios comunes fortalece vínculos que terminan convirtiéndose en una red de apoyo para todo el territorio.

Como ejemplo, Esparcia recordó la experiencia del municipio cacereño de Pescueza, donde una estrategia compartida permitió adaptar el pueblo para que las personas mayores pudieran seguir viviendo en él. Una demostración de que las redes comunitarias pueden ser tan importantes como cualquier infraestructura física.

Un Estado que garantice oportunidades

Cuando el debate se trasladó a las posibles soluciones, el consenso fue claro: el objetivo no debe ser simplemente repoblar el territorio, sino garantizar las condiciones necesarias para que cada persona pueda decidir libremente dónde quiere vivir.

Para Esparcia, eso exige fortalecer las capacidades del Estado e invertir en servicios públicos, movilidad, vivienda o conectividad. "Las cosas no caen del cielo", recordó, subrayando que esas oportunidades requieren instituciones sólidas y recursos suficientes.

Sara Baliña añadió que el reto pasa también por dejar de considerar el medio rural únicamente como proveedor de recursos naturales o suelo disponible. Su propuesta es convertir estos territorios en auténticos polos de innovación capaces de generar y retener talento.

El cierre de la conversación dejó una idea compartida por todos los participantes: el futuro pasa por construir territorios donde el código postal no determine las oportunidades de las personas. "Me gustaría que en un futuro los fenómenos migratorios fueran de vivencia. ¿Dónde elijo vivir y no dónde tengo que sobrevivir?", resumió Martí Monfort.

La reflexión final llegó de la mano del propio Jorge Dioni López, quien recuperó un comentario online compartido por una seguidora del encuentro y que condensó el espíritu de la jornada: "No somos víctimas del lugar donde vivimos. Somos arquitectos sociales cuando nos unimos para crear un proyecto".

Una conclusión que resume el mensaje central de esta cuarta edición de las Conversaciones Humanitarias: el territorio importa, pero aún más importa la capacidad colectiva para convertir cualquier lugar en un espacio donde desarrollar una vida digna.

Puedes volver a ver la conversación completa en este link de YouTube.

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