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Escalada terapéutica, alcanzando la cima con valores
INCLUSION SOCIAL
Escalada terapéutica, alcanzando la cima con valores
06/06/2023
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • La escalada terapéutica es una actividad que se realiza en Cruz Roja en Palma junto con el Rocódromo Es Cau. Las personas participantes, procedentes del programa de personas reclusas de la Organización y con problemas asociados al consumo de drogas, trabajan mediante este deporte su autoconfianza, la superación de miedos o el manejo del estrés. 

La vida y la escalada comparten más de lo que se podría llegar a pensar. En ambas existen obstáculos (desafíos) que superar, una cima (un objetivo) que alcanzar y muchas lecciones que aprender por el camino. No es de extrañar la analogía: el deporte, más allá de favorecer la condición física de las personas y promover hábitos saludables, también es un maestro del fracaso, la frustración y la perseverancia. En Cruz Roja en Palma (Islas Baleares) practican la escalada terapéutica y saben bien los beneficios que aporta.

La actividad, enmarcada bajo el programa de personas reclusas, y específicamente con problemas asociados al consumo de drogas, se lleva a cabo en colaboración con el Rocódromo Es Cau y sus resultados, hasta la fecha, son más que interesantes. Noelia García, psicóloga del programa de Intervención en el Ámbito Penitenciario de Cruz Roja en Palma, y una de las impulsoras del proyecto, explica que “las personas participantes aprenden que el fracaso es el camino hacia el progreso”. Además, “también trabajan la superación de los miedos o el manejo del estrés”, ejemplifica.

La escalada, no en vano, es una modalidad deportiva que se emplea para enfrentarse a numerosas patologías, y se ha implementado, matiza García, en algunos hospitales del norte de España y de Europa. En el caso concreto de Cruz Roja en Palma, la escalada terapéutica sirve para desarrollar “valores, competencias y habilidades” que se han dejado de lado, y que de forma directa o indirecta se pueden seguir adquiriendo mediante el deporte.

 

“Las personas participantes aprenden que el fracaso es el camino hacia el progreso”

 

El hecho de que no haya una recompensa material ni competición con otras personas (solo con uno/a mismo/a) facilita, para más inri, el autoconocimiento y la consciencia (“de su cuerpo, sus piernas, sus brazos”). El vínculo con la terapia, por otro lado, hace que a la hora de enfrentarse a la escalada, las personas participantes puedan ahondar en aspectos concretos. “Les dirijo: aprovecha para trabajar esto, o intenta hacer esto otro”, evidencia García.

El perfil de personas reclusas con problemática de adicciones suele compartir un patrón: han tenido experiencias de vida traumáticas y/o se encuentran en situaciones de exclusión social y con desigualdades socioeconómicas. “Estas personas no han podido disfrutar de lo que es confiar en alguien; que alguien me sujete. Puede parecer una tontería, pero tener esa sensación de vértigo, confiar y ver que sale bien, es muy importante para ellas”, dice la psicóloga de Cruz Roja, que valora la importancia de poner en práctica estas cuestiones más allá de teorizar sobre ellas. “La experiencia es una vía de aprendizaje con mucha potencia”, matiza. 

Las sesiones, que se llevan a cabo cada cierto tiempo a lo largo del año, duran toda la jornada (de 9h de la mañana a 18h de la tarde) y combinan escalada interior con exterior. “Lo que más llama la atención es la exterior, la que se realiza al aire libre en roca, aunque trabajamos ambas modalidades. En el interior practicamos más la técnica, y fuera lo llevamos más a la práctica y hacemos otros ejercicios”, dice Noelia García, que también aprovecha la ocasión para poner en valor el apoyo del Rocódromo Es Cau: “Son una familia más que una empresa. Se acuerdan de todos los nombres [de los participantes]. La atención es maravillosa, cercana, genuina”, afirma. 

Para Domingo Muñoz, técnico del Rocódromo Es Cau, las personas que participan en este proyecto, en efecto, se “involucran mucho”. Consciente de que pertenecen a un grupo más “especial” que otros, resalta que su actitud positiva es contagiosa y valora, todavía más, su esfuerzo. “Intentamos animarles mucho. También se nota que necesitan cambiar de aires y agradecen tener la oportunidad de hacer algo diferente. La labor de Cruz Roja, en este sentido, es fantástica”, menciona. 

“Recuerdo un hombre que tenía mucho miedo”, señala Noelia García. “Poco a poco fue superándolo y cuando llegó a la cima se le saltaron las lágrimas. Bajó temblando, con la adrenalina a tope. ‘He subido’, nos dijo emocionado. Y le dijimos: ‘¿Ves como si podías?’”, concluye la psicóloga. 

Lo dicho: la escalada y la vida comparten más de lo que se podría pensar. Y ahora sabemos un poco mejor por qué. 
 

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