Si quieres trabajar este verano de socorrista, empieza a prepararte ya - Ahora
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Si quieres trabajar este verano de socorrista, empieza a prepararte ya
SI QUIERES TRABAJAR ESTE VERANO DE SOCORRISTA, EMPIEZA A PREPARARTE YA
Humanidad
Unidad
Cruz Roja
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socorristas invierno parte 1
Mientras medio país se refugia bajo una manta y una bebida caliente, hay un grupo de personas que ya están pensando en la arena y el salitre. Podría parecer que el socorrismo es una labor exclusiva del verano, pero la realidad es que los héroes y heroínas de nuestras playas no nacen en junio: se forjan ahora, en invierno, entre el vapor de las piscinas cubiertas y los libros de primeros auxilios.
Si este verano quieres que tu oficina sea el mar y tu misión salvar vidas, el cronómetro ya se ha puesto en marcha. Y es que, para estar listo cuando llegue la primera ola, hay que lanzarse al agua hoy mismo.
socorristas invierno parte 2
Formarse en invierno para trabajar en verano
Que la formación para convertirse en socorrista arranque en enero, en pleno invierno, no responde a un motivo arbitrario. Lo sabe bien Juan Fernando Bermejo, responsable de Educación de Cruz Roja en Cantabria: “La preparación requiere tiempo, constancia y un proceso progresivo que combina teoría, entrenamiento físico y prácticas en entorno acuático. Empezar con antelación permite que las personas lleguen al verano plenamente capacitadas y con la confianza necesaria para afrontar situaciones de emergencia”, estima. Y no solo eso. Acceder a la formación en estos meses, además, facilita encontrar “mayor disponibilidad de plazas y seguir un ritmo de aprendizaje más cómodo y sin prisas”.
Frente a lo que se pueda pensar, un curso de socorrismo no solo consiste en aprender técnicas, sino en “asegurar una preparación sólida en un oficio donde está en juego la vida de otras personas”, puntualiza Juan Fernando. Es por eso que la formación de socorrismo que ofrece Cruz Roja destaca por ser muy completa y está diseñada para dar respuesta a las necesidades reales del entorno acuático y atender a personas en situación de riesgo. Incluye módulos de primeros auxilios, soporte vital básico, prevención en el medio acuático, técnicas de rescate y uso del material específico.
"No solo se trata de aprender a actuar, sino también de aprender a intervenir”
“Pero no solo se trata de aprender a actuar, sino también de aprender a intervenir”, matiza Juan Fernando. Las personas que se forman con Cruz Roja adquieren competencias técnicas sólidas y una visión integral de la intervención: capacidad de análisis, gestión del estrés, trabajo en equipo y habilidades comunicativas para relacionarse con la ciudadanía en situaciones delicadas.
Las competencias adquiridas, además, son útiles en cualquier ámbito de la vida, “desde saber cómo actuar ante una emergencia hasta mejorar la seguridad en actividades deportivas, educativas o comunitarias”. Aunque el oficio de socorrista está muy vinculado con el empleo estacional, y Juan Fernando Bermejo reconoce que su demanda aumenta en verano, tiene, aun así, un valor “muy amplio” más allá de esto.
También permite acceder a otros ámbitos laborales durante todo el año, como instalaciones deportivas, piscinas climatizadas, centros educativos o actividades de ocio y tiempo libre. “Y, sobre todo, genera una conciencia preventiva y un compromiso con los demás que es parte esencial de la misión de Cruz Roja”, apostilla el responsable de Educación de Cruz Roja en Cantabria.
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Todo empezó un verano de 2015: el caso de Jorge
A Jorge San Emeterio siempre le gustó el mar y le llamaron la atención las emergencias. Dos intereses que por sí mismos ya indicaban algo sobre su futuro laboral. Por si fuera poco, “vivo cerca de una playa”, comenta este cántabro de 29 años, como si todo estuviera, de alguna manera, conectado. 
Su historia se remonta al año 2015. Con apenas 18 años, se enteró de que Cruz Roja ofertaba una formación para ser socorrista y se apuntó. “Recuerdo poco del curso, porque fue hace mucho, pero sí que había mucha preparación. Fue acabar y, ese mismo verano, empezar a trabajar”, señala.
“Ayudar es algo vocacional”
Ese verano lo pasó entre las playas de Santander y Piélagos. “Cuando empecé, era muy pequeño”, reconoce. Por eso, admite, se fijaba mucho en sus compañeros veteranos, siempre dispuestos a echarle una mano. “Al principio, la inexperiencia te da miedo; como pase algo y tenga que entrar al agua; a ver cómo solvento la situación…”, recalca. En la playa del Sardinero, más que rescates, había “mucha gente”, pero eso también le sirvió para aprender. “Te vas curtiendo”, explica.
En Liencres, otro de los lugares donde estuvo un tiempo, había mucha afluencia de público infantil. “Muchos niños se confían y, cuando entras a por ellos, se te echan encima, lloran…” suspira Jorge. “Los padres siempre son muy agradecidos. No es algo que suceda todos los días, pero es una satisfacción que te llena”, dice. En un escenario u otro, Jorge comenzó a desarrollar un oficio que le ha llevado a estar una década a pie de playa. Y orgulloso de ello.
Echando la vista atrás, este joven cántabro es consciente de que el socorrismo, “aparte de llenarte, te forma como persona”. “Ayudar es algo vocacional”, puntualiza. La propia gestión y comunicación con las personas es un aprendizaje en sí mismo. “Por ejemplo, vas sabiendo hablar con la gente, entiendes cómo reaccionan en según qué situaciones”, aporta.
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El valor humano de la formación en Cruz Roja
Juan Fernando Bermejo no duda a la hora de señalar la principal diferencia entre la formación ofrecida por Cruz Roja y otras: la identidad humanitaria. “Nuestros cursos no son solo técnicos: incorporamos los Principios Fundamentales en cada parte del proceso”, recalca. En Cruz Roja se enseña a rescatar, claro, pero también “a acompañar, a actuar con humanidad, imparcialidad y profesionalidad”, matiza. Y qué importante es este enfoque en un tema como el socorrismo, donde se trata con personas que, en un momento crítico, no solo necesitan una técnica de rescate impecable, sino una mano que les transmita calma y seguridad cuando más vulnerables se sienten.
Contar con instructores “altamente cualificados y con una metodología basada en la experiencia real de nuestras intervenciones en playas y servicios preventivos” es otro punto a destacar. Esto permite que el alumnado no solo aprenda la teoría de los manuales, sino que se prepare para los imprevistos del mundo real: corrientes cambiantes, situaciones de pánico o rescates en condiciones adversas. Las personas que instruyen sobre socorrismo comparten lecciones que solo se aprenden tras años a pie de orilla, garantizando que cada futuro socorrista sepa reaccionar con la cabeza fría cuando cada segundo cuenta. 
Al final, para Cruz Roja, “un socorrista no es solo alguien que domina una técnica, sino alguien capaz de ponerse en el lugar del otro, de mantener la calma en situaciones críticas y de actuar guiado por la humanidad”. Juan Fernando Bermejo tiene claro que “la parte humana es indispensable: desde la forma de comunicar, hasta el respeto, la neutralidad para acompañar a una persona que está pasando miedo o dolor”. Por eso, “nuestro objetivo es formar profesionales que además sean referentes en convivencia, responsabilidad y compromiso social”, sostiene.
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De socorrista a monitor y responsable de la flota de ambulancias
Después de una década trabajando en la playa, Jorge San Emeterio pensó en lo enriquecedor que sería estar también al otro lado: como docente. Ahora, a diferencia de en el año 2015, tenía una holgada experiencia y una trayectoria más que consistente. “Di el paso porque me gusta la formación. Ya soy monitor de primeros auxilios y DESA, así que, como también me siento cómodo en el agua, pensé que podía aportar mi granito de arena”, cuenta.
La experiencia, tal y como refería Juan Fernando, es clave en un profesional de la Organización. Y es que esos 10 años suman. “Anécdotas, pequeños trucos… no es lo mismo estudiar la teoría de los libros que conocer a alguien que ha trabajado en ello y conoce, por así decirlo, esa letra pequeña no sale ahí”, indica. El ejemplo más claro de ello es que un manual puede narrar una reacción, pero la realidad no siempre se cumple a rajatabla: “Aquí pone esto, pero, cuando lleguéis, la gente estará de esta manera, porque es el comportamiento que suelen tener”, corrobora Jorge.
"Todo es empezar"
Además de todo lo anterior, Jorge también desempeña una labor voluntaria en la Organización y ayuda en todo lo que puede. Empezó a estudiar la rama sanitaria, primero como auxiliar, y luego como técnico. Le picó el gusanillo, y se animó a participar también de otra manera con Cruz Roja. “Cuando alguien tiene un problema y apareces tú… eso no tiene palabras. Un accidente, o un preventivo en una carrera; ser voluntario te llena con esas acciones”, indica. 
Desde hace un par de años Jorge es responsable de la flota de ambulancias de Cantabria y, si repasa su recorrido hasta aquí, sabe que comenzar como socorrista marcó el rumbo de su carrera. “Sin duda”, confirma, “porque todo es empezar”. A los 18 años arrancaba su vida laboral y, aunque reconoce que no tenía claras muchas cosas, su contacto con la Organización le ayudó a descubrir lo que le gustaba. “Fue con Cruz Roja donde empecé a ver ambulancias por dentro, y me di cuenta de que era lo mío”, expone.
socorrista invierno parte 6
¿Te animas a formarte como socorrista?
Tras conocer la exigencia técnica y el valor humano que envuelve a esta profesión, queda en el aire una pregunta que muchos se hacen: ¿soy la persona adecuada para este reto? La respuesta está en la voluntad de aprender y el compromiso con la gente. Quienes ya han pasado por este proceso saben que el camino es tan exigente como gratificante, y que el primer paso empieza por derribar las inseguridades.
Jorge, por ejemplo, les diría “que se tiren a la piscina, que lo hagan sin miedo. Yo no he sido nadador ni he formado parte de un club de natación, y he aprendido. A veces se tiene el hándicap de que todo el mundo va a nadar muy bien y tú no, pero que no se preocupen”. En esa línea, “si les gusta, que vayan a por ello y lo luchen, porque si lo luchan, lo van a conseguir. Es un trabajo muy bonito”. Y, si después no encaja con ellos, Jorge también es pragmático: “Si no, pues ya está, hasta ahí. Pero lo han intentado al menos”.
“El perfil es muy diverso”, opina, por otro lado, Juan Fernando Bermejo, que especifica que las personas que se forman en socorrismo con Cruz Roja suelen ser “jóvenes que buscan una primera oportunidad laboral, personas que ya trabajan en actividades deportivas o educativas, estudiantes de ciencias de la salud o del ámbito social, e incluso personas que simplemente quieren adquirir mayores conocimientos de seguridad”.
Por eso no duda en hacer un llamamiento: “A quien esté dudando ahora en enero, le diría que es el momento ideal. Formarse requiere tiempo y dedicación, y empezar ahora permite llegar al verano con una preparación completa. Además, es una formación que abre puertas profesionales y personales, y que conecta con un propósito: ayudar a otras personas y contribuir a que nuestros entornos sean más seguros”.
Puedes saber más sobre la formación en socorrismo de Cruz Roja aquí.
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