Carga mental: el peso invisible que soportan las mujeres - Ahora
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Carga mental: el peso invisible que soportan las mujeres
CARGA MENTAL: EL PESO INVISIBLE QUE SOPORTAN LAS MUJERES
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Cruz Roja
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Hay un trabajo que no se ve, no se paga y no tiene horario: el de anticiparse a cada necesidad y coordinar la logística invisible de lo cotidiano. La “carga mental”, término acuñado por la socióloga Susan Walzer, define ese esfuerzo tan subestimado, pero vital, de organizar, prever, coordinar, cuidar el ambiente y sostener la vida para que todo funcione. Y esa responsabilidad cae, casi exclusivamente, sobre los hombros de las mujeres.
Las cifras dibujan una realidad nítida. Según datos de la OCDE y el Parlamento Europeo, mientras el 48% de los hombres asume tareas de cuidado, la cifra en las mujeres se dispara hasta el 81%. Esta desigualdad no solo se traduce en 2 y 3 horas diarias más de trabajo no remunerado, sino en una “interferencia familia-trabajo” que, según Eurofound (la agencia de la Unión Europea que se centra en la mejora de las condiciones de vida y trabajo), dispara los niveles de ansiedad y trastornos del sueño. En España, esta sobrecarga explica en gran medida por qué la prevalencia de depresión es casi el doble en mujeres que en hombres.
Para aliviar este peso que puede resultar tan extenuante, urge transitar de la “ayuda” a la corresponsabilidad real. Esto implica renegociar roles, aprender a delegar, priorizar el autocuidado y, sobre todo, desnaturalizar la idea de que la logística del hogar y la gestión emocional son una obligación intrínseca al género femenino.
En este 8 de marzo, exploramos la responsabilidad organizativa que asumen las mujeres de forma casi exclusiva a través de la carga mental y llevamos la conversación más allá: hablamos de esa gestión constante emocional, práctica y estética que muchas mujeres interiorizan desde jóvenes y que muchos hombres no incorporan del mismo modo debido a la educación y a los roles con los que hemos crecido.
¿Cómo se vive este desafío en el día a día y qué se está haciendo para cambiarlo desde Cruz Roja? Analizamos este fenómeno desde dentro de la Organización a través de varios perfiles.
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Julia Castaño
Técnica de Empleo de Cruz Roja en Oficina Central. 
¿Qué situación de carga mental que soportan las mujeres crees que pasa a menudo más desapercibida?
Más allá del reparto de tareas logísticas, existe una dimensión emocional invisible: sostener las relaciones. Es el esfuerzo de pensar en lo que le gusta a tu hermana que mañana viene a comer, recordar a los de la familia que feliciten al tío que hoy cumple años, o pensar cómo le digo a mi responsable que mañana llego tarde porque tengo médico con la niña.
A diferencia de las tareas físicas, la carga mental no tiene horario. ¿Cómo crees que influye en las mujeres esa sensación de estar en ‘alerta permanente’ o ser las responsables de que nada falle?
Impacta en su salud (estrés, cansancio crónico e irritabilidad) y en su desarrollo personal y profesional, pues genera una menor disponibilidad mental que deriva en empleos más precarios para poder conciliar. No es un “tema de mujeres”, sino un problema estructural que revierte en una sociedad menos igualitaria con implicaciones sanitarias, productivas y de derechos.
¿Qué se hace desde tu área para contribuir a reducir esa carga mental?
Desde el área de empleo sabemos lo importante que es que las mujeres se puedan liberar de esta responsabilidad porque les resta oportunidades de acceso, mantenimiento y promoción en el empleo. Por eso, diseñamos actividades de autocuidado y gestión del tiempo, facilitamos ayudas para la conciliación e informamos sobre los recursos disponibles. Trabajamos planes de conciliación especialmente con familias monomarentales. Y, además, implicamos a los hombres y a la sociedad en general con talleres de corresponsabilidad y campañas de sensibilización e involucramos al tejido empresarial para promover que las empresas avancen hacia medidas reales de conciliación a través del uso de nuestro ‘simulador de igualdad’.
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Lara Gavilán
Responsable del programa “Mujeres en dificultad social” de Cruz Roja. 
¿Qué situación de carga mental que soportan las mujeres crees que pasa a menudo más desapercibida?
La carga mental más desapercibida es la gestión constante del cuidado y de la vida cotidiana, que se intensifica en situaciones de vulnerabilidad (mujeres migrantes, solas o con diversidad funcional). No solo implica lo doméstico, sino trámites administrativos, recursos institucionales, gestiones escolares, procesos de seguridad o la planificación económica diaria. La parte más invisible no es lo que hacen, sino lo que piensan, planifican, prevén y sostienen para que su entorno pueda mantenerse estable.
¿Cómo influye en las mujeres esa sensación de estar en ‘alerta permanente’ o de ser las responsables de que nada falle?
Significa vivir en un estado de tensión constante. Genera ansiedad, estrés, agotamiento emocional y dificultades para dormir o desconectar. Además, se acompaña de un sentimiento de culpa cuando intentan priorizarse. Con el tiempo, esta hiperalerta afecta la salud física y mental, reduce la capacidad de concentración y limita la posibilidad de vivir con tranquilidad.
¿Qué se hace desde tu área para contribuir a reducir esa carga mental?
Ofrecemos acompañamiento psicológico, social y jurídico para que las mujeres no tengan que enfrentar solas a trámites, recursos o situaciones difíciles. Promovemos la autonomía a través de formación, espacios grupales y apoyo emocional. Facilitamos redes de apoyo entre mujeres para que no se sientan solas y puedan compartir experiencias. También trabajamos con familias, entorno comunitario y entidades para fomentar la corresponsabilidad y la igualdad, reduciendo la idea de que los cuidados son responsabilidad exclusiva de las mujeres. Finalmente, impulsamos una cultura del autocuidado como derecho, ayudándolas a identificar límites, recuperar espacios propios y fortalecer su bienestar.
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Laura Fernández
Técnica de salud y responsable de proyectos de salud mental de Cruz Roja. 
¿Qué situación de carga mental que soportan las mujeres crees que pasa a menudo más desapercibida?
El esfuerzo mental de organizar y supervisar, incluso cuando no ejecutan la tarea directamente. Esta responsabilidad se normaliza tanto que solo se percibe cuando la mujer deja de hacerla; es ahí cuando el entorno se preocupa o pregunta qué está ocurriendo.
A diferencia de las tareas físicas, la carga mental no tiene horario. ¿Cómo crees que influye en las mujeres esa sensación de estar en ‘alerta permanente’ o ser las responsables de que nada falle?
Mantiene el sistema nervioso en activación continua, liberando cortisol y adrenalina. Esto provoca dificultades de sueño y recuperación; muchas mujeres, aun estando físicamente agotadas, siguen revisando tareas mentalmente, lo que impide un descanso reparador y refuerza una vigilancia interna permanente.
¿Qué se hace desde tu área para contribuir a reducir esa carga mental?
Trabajamos desde la promoción de la salud, la sensibilización y la prevención para que la carga deje de ser invisible. Ayudamos a identificar señales de malestar emocional, reforzamos el autocuidado y creamos espacios grupales para que reconozcan que no es problema individual, reduciendo así la culpa y favoreciendo cambios familiares.
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María Teresa Fuentetaja de Andrés
Presidenta de Cruz Roja en Segovia. 
¿Qué situación de carga mental que soportan las mujeres crees que pasa a menudo más desapercibida?
La carga mental está enraizada en nuestra cultura y cuesta compartirla, tanto que se llega a asumir que es algo intrínseco. Según una encuesta de P&G España, el 71% de las mujeres la sufre, frente al 12% de los hombres. Además de lo doméstico, influye la presión en los puestos de trabajo de responsabilidad, donde las mujeres están en el “punto de mira”. A todo eso se suman, además, los cánones de belleza establecidos, todo eso que se espera de nosotras.
A diferencia de las tareas físicas, la carga mental no tiene horario. ¿Cómo crees que influye en las mujeres esa sensación de estar en ‘alerta permanente’ o ser las responsables de que nada falle?
Es una presencia continua que no respeta horarios ni momentos especiales. Produce un coste muy alto en la salud física y emocional (insatisfacción, irritabilidad). Todo ello porque aún estamos lejos de conseguir un equilibrio y una división realmente equitativa, en gran parte debido a la falta de conciencia que persiste entre muchos hombres.
¿Qué se hace desde tu área para contribuir a reducir esa carga mental?
Generamos espacios que rompan la rutina, que favorezcan unas buenas relaciones sociales y que sensibilicen a nuestro voluntariado y al personal laboral, como los Cafés por la Igualdad que realizamos en Segovia, gracias a nuestro Grupo de Igualdad, que a través de acciones como esa busca generar conciencia y romper roles, prejuicios y estereotipos de género.
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Paula Gibello
Directora provincial de Cruz Roja Juventud en Valladolid y referente estatal de comunicación de Cruz Roja Juventud.
¿Qué situación de carga mental que soportan las mujeres crees que pasa a menudo más desapercibida?
Creo que pasa muy desapercibido el hecho de que comienza en edades muy tempranas. Desde pequeñas, las niñas interiorizan que cuidar y anticiparse es su responsabilidad cuando se les pide vigilar a un hermano o mediar en conflictos escolares. En la adolescencia, esto evoluciona a ser la amiga que sostiene emocionalmente o la que planifica los detalles del grupo.
A diferencia de las tareas físicas, la carga mental no tiene horario. ¿Cómo crees que influye en las mujeres esa sensación de estar en ‘alerta permanente’ o ser las responsables de que nada falle?
Como persona joven, se nota en el desgaste de estar pendiente de que todo el grupo de amigas lleguen bien a casa o de revisar que un trabajo universitario esté perfecto aunque la responsabilidad sea compartida. No hay un momento de descanso real y genera culpa si algo no sale como se esperaba.
¿Qué se hace desde tu área para contribuir a reducir esa carga mental?
Educamos en corresponsabilidad desde la infancia para que los chicos aprendan a asumir tareas de organización y las chicas no sientan que sostenerlo todo es parte natural de su identidad. También intervenimos en espacios de ocio y con las familias para generar una reflexión crítica sobre estos estereotipos.
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