“Para mí José Luis ya es como de la familia” - Ahora
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- Para María Rosa, José Luis, voluntario de Cruz Roja, se ha convertido en alguien muy especial. Tras la pérdida de su marido hace seis años, María Rosa comenzó a convivir con esa soledad no deseada que afecta a tantas personas mayores. Hoy, las visitas semanales de José Luis son mucho más que un encuentro: hablan de la vida, arreglan el mundo y, en cada conversación, ambos se sienten un poco más acompañados.
María Rosa tiene 93 años y vive en Becerril de la Sierra, municipio de la Comunidad de Madrid. Ella es una mujer abierta, sociable, conversadora y con una memoria implacable. “Me gusta estar al día, estar activa, leer las noticias, hacer crucigramas y enterarme de lo que pasa en el mundo”, cuenta la usuaria.
A pesar de su gran vitalidad, María Rosa, tras el fallecimiento de su marido, Vicente, apenas salía de casa, solo para ir a alguna consulta médica. Estaba más apagada y la soledad, a pesar del apoyo y la cercanía de sus tres hijas, comenzaba a cobrar más presencia. “Mi marido nos dejó hace 6 años, era una persona fabulosa y trabajó muy duro para que nuestras hijas pudieran tener un futuro”, relata.
Por suerte, con el tiempo algo (o más bien alguien) llegaría a su vida para acompañarla y aportarle algo más de luz. Hace cuatro años, José Luis, voluntario de la Asamblea Comarcal de Cruz Roja en Collado Villalba, llegó a la vida de María Rosa y empezó a visitarla cada semana en su domicilio. “Ella es encantadora, hablamos de lo que pasa en el mundo y nos contamos cómo estamos. Hemos creado una relación muy especial, cercana, amable y llena de confianza”, describe el voluntario. Desde el inicio ambos conectaron y esa relación de confianza y amistad hizo que María Rosa comenzara a recuperar la ilusión. “Para mí José Luis ya es como de la familia. Yo estoy encantada y muy agradecida con Cruz Roja. Siempre he tenido buena relación con la Organización porque vivimos muy cerquita. De verdad que está siempre para todo”, se sincera María Rosa.
Poco a poco, María Rosa se iba sintiendo mejor, con más confianza y con algo más de fuerza. Así que, después de mucho tiempo sin animarse a salir de casa, y gracias al acompañamiento de José Luis, esta vecina de Becerril de la Sierra, hace un mes, se animó a compartir una jornada de convivencia con otras personas durante la celebración del Día Mundial de Cruz Roja. “Fue un día diferente, María Rosa pudo compartir un ratito con otras personas mayores y fue una alegría que se animara a salir ”, remarca José Luis.

Como anécdota final, María Rosa cuenta que no tiene WhatsApp porque, como solía decir su hermana, “dejar mensajes por el teléfono es como hablar con una pared”. Ella prefiere hablar de tú a tú, cara a cara. Porque es en esos pequeños momentos donde se crean los verdaderos lazos que acompañan y transforman vidas. Desde luego que María Rosa y José Luis lo saben bien, y así seguirán por muchos años.
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