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Cuidar del mar para cuidarnos
MEDIO AMBIENTE
Cuidar del mar para cuidarnos
03/02/2026
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • Se estima que cada segundo se vierten más de 200 kilos de plástico a mares y océanos. De ese total, cerca del 70% acaba en el fondo marino y un 15% permanece flotando en la superficie. Ante esta realidad, y con el objetivo de proteger el ecosistema marino y facilitar el trabajo de los equipos que operan en el mar, Cruz Roja en Bizkaia ha hecho entrega de material específico a tres de sus bases marítimas para la recogida de residuos. 

Tal y como recuerda la Fundación Aquae, el océano es el soporte vital de la Tierra. Dependemos de él para regular nuestro clima, absorber CO2 y es la fuente número uno de proteínas para más de mil millones de personas. Además, los océanos son los encargados de generar el 50% del oxígeno que se expulsa a la atmósfera. De ahí que su conservación no solo sea una cuestión ambiental, sino una prioridad indispensable. 

Cuando hablamos de contaminación marina por plásticos, ya no nos referimos únicamente a residuos visibles como botellas o pajitas, sino también a fragmentos de menos de cinco milímetros, los llamados microplásticos, que ya están presentes en lo que comemos y bebemos. “El sudeste del golfo de Bizkaia, la costa vasca, es un punto caliente de plástico, con niveles en las aguas costeras similares a los del mar Mediterráneo u otras zonas de agregación de basura”, señala Javier Garaizar, referente del área de medioambiente de Cruz Roja en Bizkaia, citando un estudio reciente del centro tecnológico vasco AZTI. En este sentido, los microplásticos representan el 93% del plástico presente en las muestras analizadas. Investigaciones posteriores confirman además su presencia en el sistema digestivo de especies marinas locales, evidenciando que la contaminación ya afecta a la cadena alimentaria en la costa vasca. 

La protección de la vida, la seguridad de las personas y de los recursos naturales forma parte del compromiso de la Organización. Por eso, a través de diversas estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático, trabaja en todo el territorio para prevenir amenazas que generan desigualdad social, pobreza extrema y daños a los ecosistemas. “Hace un par de años se llevó a cabo una gran limpieza en la cala de Kantarepe, en Getxo, con la participación de personas voluntarias procedentes de los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias de montaña, Salvamento Marítimo y el área de medioambiente, junto a técnicos municipales”, explica Garaizar. La retirada de cientos de kilos de plásticos permitió, además, realizar prácticas conjuntas y desarrollar protocolos de colaboración entre las distintas áreas, con el objetivo de repetir estas acciones de forma regular siempre que las condiciones del mar lo permitan. 

Este año, Cruz Roja en Bizkaia ha reforzado esta línea de actuación dotando a las bases marítimas de Bermeo, Ondarroa y Arriluze de material específico para la recogida de residuos. Cada base ha recibido sacos de rafia, gafas de protección, guantes de trabajo y cestas, destinados a retirar aquellos desechos que contaminan el entorno marino y que, además, dificultan las labores de los equipos que intervienen en el mar. “Solemos encontrar principalmente objetos flotantes, como ruedas o bidones, que suelen proceder de caídas accidentales durante temporales, tanto de buques en navegación como por el impacto del oleaje contra la costa. Y los residuos que más nos complican el trabajo son las redes y aparejos de pesca que se rompen y quedan a la deriva. Estos suponen un riesgo para la navegación, para la seguridad de las operaciones y un grave peligro para la fauna marina debido a los enredos y los fragmentos de plásticos que van dejando”, señala Benjamín Romero, responsable de Salvamento Marítimo de Cruz Roja en Euskadi.  

Y aunque es evidente que los microplásticos constituyen una de las formas de contaminación más persistentes, no son la única amenaza para el medio marino. “La contaminación que más nos preocupa es la relacionada con los hidrocarburos”, defiende Romero. Dentro del proyecto de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, la lucha contra la contaminación marina es una prioridad, con actuaciones como la instalación de barreras de contención ante fugas de combustible o como medida preventiva para proteger la costa. Afortunadamente, este tipo de incidentes “se ha reducido de forma notable” en los últimos años. 

La creciente demanda social de espacios más limpios y naturales es reflejo — aunque aún quede mucho trabajo por delante — de una mayor concienciación ambiental. Y es que es clave remarcar que el cuidado de estos entornos no solo permite disfrutar de una naturaleza sana, sino que repercute directamente en la calidad de vida, recordándonos que la salud de las personas, de los animales y del medioambiente está estrechamente interconectada. “Todos podemos colaborar en reducir la contaminación separando en nuestros domicilios los envases y plásticos asociados a los alimentos, llevándolos a los contenedores adecuados y no tirando los mismos a los ríos y las playas”, refuerza Javier Garaizar.  

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