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A la pesca de un futuro laboral mejor
A LA PESCA DE UN FUTURO LABORAL MEJOR
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parte 1 pesca futuro laboral
La pesca constituye una de las prácticas más ancestrales del ser humano y uno de los oficios más antiguos del mundo. Exigente, variable y dura (con jornadas que abarcan desde el amanecer hasta, en ocasiones, el anochecer), es fundamental para la alimentación y la economía, especialmente en países como España, que se posiciona como líder en la Unión Europea en cuanto a capturas de pescado y marisco, según fuentes oficiales. Sin embargo, como muchas otras profesiones tradicionales, corre peligro. Y el motivo de ello es la falta de relevo generacional.
En las cofradías de pescadores de Guardamar del Segura, Torrevieja y Santa Pola, situadas en la provincia de Alicante, acusan desde hace un tiempo la falta de personal especializado para la pesca. En busca de una solución se dirigieron hace unos meses a Cruz Roja para brindar oportunidades laborales a personas usuarias de Protección Internacional y Ayuda Humanitaria de la Organización que, precisamente, proceden de países donde la pesca es una actividad tradicional y fuente habitual de sustento.
“Las cofradías nos contaron que había personas que directamente llegaban al puerto buscando un trabajo, pero no tenían claro cómo organizarlos”, explica Carmen López, coordinadora de los equipos de personas refugiadas y ayuda humanitaria en Cruz Roja en Guardamar del Segura. “Tenían la posibilidad de ofrecer cursos gratuitos, pero nunca habían podido sacarlos adelante porque no tenían un mínimo de participantes. Nosotros sí; gente de Senegal, Mali, Guinea, Colombia o Venezuela que habían sido pescadores muchos años en sus países de origen”, añade.
Esta iniciativa de empleabilidad (que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y del CIFP Politécnico Marítimo Pesquero del Mediterráneo) evidencia, además, las ganas de trabajar, integrarse y aportar que tienen las personas que llegan a nuestro país buscando reconstruir su proyecto de vida en un oficio que, precisamente, está necesitado de manos y ganas. “No hay mucha gente que quiera seguir con este trabajo, ni siquiera los hijos de los pescadores. Además, nos encontramos con que tienen una jubilación anticipada a partir de los 55 años”, menciona Carmen, lo que hace todavía más apremiante encontrar personas que quieran heredar este legado.
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parte 2 pesca futuro laboral
Encontrando una vocación en la pesca
Es el caso de Papis (nombre ficticio), de 34 años y originario de Senegal. Llegó en cayuco a España después de un viaje de siete días, cuatro de los cuales sin agua durante el trayecto. De Tenerife fue derivado a Madrid y, de allí, a Cartagena, donde pudo tramitar su solicitud de Protección Internacional, y recalar finalmente en el dispositivo de Cruz Roja en Guardamar de Segura. Con una experiencia de casi 15 años en el mundo de la pesca en su país, trabajando codo a codo con sus padres y hermanos, tenía claro que quería continuar desarrollando este oficio aquí. “Vine aquí para trabajar como pescador”, cuenta él mismo. Aunque hay muchas diferencias entre Senegal y España, especialmente en cuestiones de seguridad alimentaria, Papis no ha tenido ningún problema en adaptarse.
“Vine aquí para trabajar como pescador”
Él, como varios de sus compañeros, superó una prueba de flotabilidad, paso imprescindible previo a la formación, y ya ha obtenido el título de Marinero Pescador a falta del reconocimiento médico que le posibilitará trabajar. “Alcanzamos un compromiso de contratación del 100% de todos los alumnos aprobados”, aporta Carmen, que cuenta que ya hay otras tres personas desempeñando este oficio, dos en España (Vigo y Valencia), y otra en Canadá. Es el país del que ha recibido una oferta firme Papis y, en cuanto tenga la revisión médica, que se ha retrasado por cuestiones ajenas a la Organización y las cofradías, pondrá rumbo hacia allí.
Gracias a esta oportunidad, Papis y otras personas usuarias de Cruz Roja han encontrado ya un camino que les permitirá crecer a todos los niveles desempeñando un oficio que sigue siendo parte de lo que somos, y que resulta imprescindible para el funcionamiento de nuestras comunidades costeras y para garantizar un alimento básico en la mesa de millones de personas. “Cuando tenía 17 años ya estaba trabajando en el pescado con mi padre”, remarca y, echando la vista a lo que está por venir, concluye emocionado: “Estoy muy agradecido a Cruz Roja”.
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