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Iniciativas para combatir el calor cuando más golpea

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INICIATIVAS PARA COMBATIR EL CALOR CUANDO MÁS GOLPEA

Iniciativas para combatir el calor cuando más golpea
Cruz Roja refuerza este verano su apoyo a las personas más vulnerables. Lo hace con distintas iniciativas, por ejemplo, ayudando a prevenir golpes de calor y creando espacios que funcionan como refugios climáticos.

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parte 1 iniciativas ola calor

El verano de 2026 llega acompañado de un fenómeno, por desgracia, cada vez más frecuente: las olas de calor extremas. Episodios más intensos, más largos y más tempranos que ponen a prueba la capacidad de adaptación de toda la sociedad y que obligan a extremar las medidas de prevención y el cuidado de la salud.  

Tanto es así que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y el Ministerio de Sanidad llevan años alertando de que el calor intenso puede provocar graves consecuencias para la salud e incluso aumentar la mortalidad durante los episodios extremos. Ante esta realidad, y fiel a sus Principios, Cruz Roja, defiende que «protegerse de la ola de calor está más cerca de lo que crees» y promueve hábitos saludables, ofrece recomendaciones prácticas y accesibles y acompaña a las personas más vulnerables.  

En 2025, Cruz Roja atendió a 62.282 personas y registró 64.740 intervenciones, lo que se traduce en un incremento del 12% y 16% respectivamente. En el ámbito de la sensibilización, las actividades alcanzaron a más de 21.490 personas. Pequeños gestos como hidratarse con frecuencia, buscar sombra, evitar las horas centrales del día, mantener las ventanas cubiertas durante las horas más calurosas, utilizar sistemas de refrigeración pasiva por la noche, darse una ducha de agua fría, rociarse con agua, utilizar un ventilador con nebulizador o llevar ropa de fibras naturales marcan la diferencia.  

Las altas temperaturas no afectan por igual a toda la población

Las altas temperaturas, eso sí, no afectan por igual a toda la población. Las personas sin hogar que habitan la calle se enfrentan a esta situación con especial dureza y sufren un riesgo mucho mayor de deshidratación o golpes de calor. Las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas o padecen enfermedades crónicas, también son especialmente vulnerables y pueden ver agravado el aislamiento durante los días de calor extremo. La infancia, las personas con patologías previas o quienes desarrollan su actividad al aire libre completan el grupo de población con mayor riesgo.  

En Alicante, el Centro de Intervención de Baja Exigencia (CIBE) ha apostado por la prevención y la formación práctica. En Málaga, la Organización prepara la apertura de refugios climáticos y refuerza la red de centros de día que permiten a muchas personas escapar del calor en las horas más dañinas. 

parte 2 iniciativas olas calor

Alicante: cómo salvar una vida en plena ola de calor

En el CIBE de Cruz Roja Alicante, donde cada día acuden de media unas 55 personas para desayunar, ducharse, lavar su ropa o recibir orientación y apoyo, el verano supone un desafío añadido. Muchas de las personas atendidas viven en la calle y conviven además con problemas de adicción, una combinación que multiplica su vulnerabilidad. 

Con el objetivo de mejorar su autoprotección, el centro ha desarrollado un taller específico sobre primeros auxilios que incluye técnicas como la maniobra de Heimlich, la reanimación cardiopulmonar básica (RCP) o la actuación ante un golpe de calor. Junto a la formación, los participantes también han recibido un kit compuesto por una gorra, una botella térmica reutilizable y un spray antimosquitos. 

“El verano intensifica la vulnerabilidad de una persona en situación de sinhogarismo”

“El verano intensifica de forma crítica la vulnerabilidad de una persona en situación de sinhogarismo”, explica Fedra Molina Pastor, técnica de salud en Cruz Roja en Alicante. “Las altas temperaturas, la exposición continuada al sol y la falta de acceso a espacios climatizados o a una hidratación regular convierten el día a día en una situación de riesgo constante”, añade. 

Además, cuando se suman enfermedades crónicas, el consumo de sustancias o los problemas relacionados con la salud mental, aumenta notablemente la probabilidad de sufrir una deshidratación grave o un golpe de calor. “No tener un espacio adecuado para el descanso impide además la recuperación física, especialmente durante las noches tropicales”, puntualiza.  

Frente a todo ello, “identificar los síntomas de calor y saber cómo actuar rápidamente (buscar sombra, hidratar progresivamente, enfriar el cuerpo) o cuándo pedir ayuda puede marcar la diferencia”, recalca Fedra Molina. Es por ello por lo que el taller se diseñó con un enfoque muy práctico. José Víctor Sánchez de la Viuda, encargado de impartir la formación, reconoce que la respuesta de las personas usuarias le sorprendió de manera positiva. “Se les vio muy interesados y participativos. Incluso hubo un chico que hizo una práctica con el muñeco de RCP y la realizó bastante bien; nos contó que había sido buzo rescatador en su momento”, narra. 

Durante la formación, de menos de una hora, se trabajaron situaciones cotidianas, pero potencialmente graves, como atragantamientos, posición lateral de seguridad, atención a una persona inconsciente que respira y reconocimiento de los síntomas de un golpe de calor. “Queríamos que pudieran reconocer ciertas señales: ausencia de sudor, piel enrojecida, alteración del nivel de conciencia o un habla extraña”, explica Sánchez de la Viuda. “No es lo mismo estar cansado por el calor que encontrarse ante un golpe de calor. Si detectan estos síntomas, deben llamar al 112, poner a la persona a la sombra y refrescarla mientras llega la ayuda”, puntualiza. 

“Queríamos que pudieran reconocer ciertas señales"

Más allá de la teoría, el kit entregado también busca convertir el aprendizaje en un hábito diario. “La gorra refuerza la protección frente al sol y la botella térmica permite mantener el agua fresca durante más tiempo”, señala el responsable de la formación. “Insistimos mucho en que el cuerpo se hidrata con agua (no con otras bebidas) y en la importancia de beber de forma continua durante todo el día”, claudica. 

Para José Verdú, coordinador del CIBE, esta iniciativa complementa la atención que se presta durante todo el año. “Habitualmente trabajamos muchas de estas cuestiones de forma individualizada, pero el taller nos ha permitido llegar a más personas al mismo tiempo y hacerlo de una manera participativa”, expone. 

Aunque el CIBE desarrolla regularmente actividades de higiene, autocuidado físico y emocional o prevención de enfermedades, no siempre resulta fácil reunir a todos los usuarios. “Muchas personas acuden a cubrir necesidades básicas y después continúan con su día. Por tanto, haber podido concentrar a un grupo amplio en un mismo taller ha sido muy positivo”, indica y, además, recuerda que, aunque “algunos habían recibido formación anteriormente, siempre viene bien recordarla”, en especial cuando las temperaturas empiezan a dispararse de nuevo. 

parte 3 iniciativas ola calor

Málaga: espacios para refugiarse del calor

Mientras en Alicante la prioridad es dotar de conocimientos y materiales de protección, en Málaga, Cruz Roja trabaja también en otras líneas complementarias: crear espacios seguros donde resguardarse de las temperaturas extremas. 

Un refugio climático es un espacio habilitado para ofrecer confort térmico durante las horas de mayor temperatura. Más allá de contar con aire acondicionado, está pensado para que cualquier persona pueda descansar, leer, conversar o simplemente pasar unas horas en un ambiente confortable, con acceso a agua y un entorno acogedor. Resulta un recurso especialmente importante para quienes viven en viviendas con malas condiciones térmicas, personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas o cualquier que necesite protegerse del calor. 

“Las personas pueden pasar el rato. Tienen libros a su disposición, juegos de mesa… y socializan. Sirve para abordar la problemática grave de situación de soledad no deseada que tenemos”, expone Mónica Morales, responsable del área de salud en Cruz Roja en Málaga, que anticipa que hay disponible otro espacio en la plaza de la Paula que, si bien es más pequeño, también cumple estas premisas.  

"Los resultados del año pasado fueron muy buenos y preocupantes a la vez"

“Los resultados del año pasado fueron muy buenos y preocupantes a la vez, porque se detecta que hay una necesidad importante de personas que no disponen de medios suficientes para tener una temperatura en condiciones en sus hogares. Es evidente que existe una necesidad que hace que tengamos que repetir este año y ampliar un espacio más para ponerlo a su disposición”, reflexiona.  

El año pasado, las personas usuarias fueron, sobre todo, personas sin hogar, jóvenes inmigrantes, o personas que sufren soledad no deseada. “Echaban el rato, jugaban a los juegos de mesa…”, indica Mónica Morales. “Tuvimos un usuario, Ramón, que venía todas las tardes. Él decía que era el responsable del refugio climático, y la verdad que era el dinamizador del espacio”, confiesa la responsable de Cruz Roja con una sonrisa.  

El refugio climático de Cruz Roja en Málaga ya ha abierto sus puertas de lunes a viernes, previsiblemente entre las 8h y las 15h durante julio y agosto, con posibilidad de ampliar el horario si las circunstancias lo requieren. Además de este refugio, Cruz Roja cuenta también con centros de días destinados a la atención a las personas sin hogar. 

Aunque diferentes, las iniciativas de Alicante y Málaga comparten una misma mirada: poner a las personas en el centro. Porque frente a un fenómeno climático cada vez más extremo, proteger la salud también significa fortalecer la autonomía, prevenir antes de que llegue la emergencia y acompañar a quienes más lo necesitan.  

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