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Espacios seguros y de respiro desde prisión
INCLUSION SOCIAL
Espacios seguros y de respiro desde prisión
12/05/2026
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • Salir a pasear para recargar energía o desconectar suele ser una rutina habitual en nuestro día a día. Sin embargo, para las personas privadas de libertad, esa misma acción puede tener un significado mucho más profundo.

Y esta es, precisamente, una de las razones por las que Cruz Roja en Alicante, a través del programa Creando Ilusiones, interviene en la Residencia de Madres Irene Villa (unidad de Madres del Centro Penitenciario de Fontcalent de Alicante) favoreciendo a las mujeres internas de la prisión y a sus bebés poder respirar, durante unas horas, de aire en familia y compañía. Aunque su intervención no acaba ahí. 

Creando Ilusiones es una iniciativa de ocio terapéutico para hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género, puesta en marcha por Fundación Mutua Madrileña en colaboración con Cruz Roja Española, que tiene como objetivos esenciales ofrecer espacios seguros, cuidar la parte emocional de los niños, niñas y madres, así como reforzar el vínculo maternofilial desde la cercanía, el acompañamiento y la escucha. 

En el caso de Cruz Roja en Alicante, su labor en la Residencia de Madres Irene Villa se basa en dos líneas de trabajo que son complementarias. “Por un lado, está el trabajo que realizamos con las mujeres, que va desde el empoderamiento a la prevención de la violencia. Y, por otro, el trabajo con la infancia a través de escuelas de madres y espacios de juegos y actividades que fomentan el vínculo saludable y positivo. Después complementamos todo esto con voluntariado ofreciendo actividades como primeros auxilios, taller de costura, zumba, cine, cuidado de huerto y jardín…”, explica Carmina Cuadrado, trabajadora social de Cruz Roja en Alicante. 

Entre todas estas actividades de ocio saludable, hace unos días estas mujeres y sus bebés tuvieron la oportunidad de pasar un día entero en el parque El Palmeral de Alicante. Y lo que para muchas personas podría parecer algo insignificante, para ellas y sus bebés tuvo un gran impacto, tanto a nivel físico como emocional. “Tenemos algunas madres que llevan más de cinco años entre rejas u otras que nunca han sacado a sus bebés a la calle porque ya nacieron en la unidad. La energía que hay en esas salidas es diversa, se generan una amalgama de sentimientos y emociones, que a veces es compleja y por eso, es importante salir acompañadas de voluntariado y personas de confianza para poder compartirlas y no desbordarse. Para los niños y niñas es una experiencia más orgánica y natural, en la calle están felices, tratamos de buscar espacios abiertos y acordes a las edades con las que trabajamos. Es muy emotivo porque para ellos cualquier cosita, como un ladrido o una florecilla, es sorprendente y el poder compartirlo con sus mamás hace que la experiencia sea más significativa”, describe Rocío Forriol, psicóloga de Cruz Roja en Alicante que interviene en este programa. 

Para las mujeres que se encuentran privadas de libertad, así como para sus hijos e hijas, estas actividades, talleres y charlas se convierten en un espacio seguro donde poder reflexionar, reír, llorar, compartir y sentirse libres. “En el caso de las salidas, tratamos de hacer una por estación, ya que en cada una se pueden hacer actividades muy diferentes. Lo cierto es que siempre se dan situaciones curiosas, como acabar buscando alguna farmacia para hacer los pendientes a las bebés recién nacidas, o algo que también les encanta a las mamás y a los niños y niñas es probarlo todo. No hay escaparate, quiosco o cafetería que se les resista”, comparte Carmina Cuadrado. 

Una vez más, esta intervención de Cruz Roja en Alicante demuestra cómo el acompañamiento continuado y los espacios compartidos pueden marcar una diferencia real en la vida de las personas. Porque, a veces, son precisamente momentos sencillos como un paseo, una conversación, una dinámica o una tarde al aire libre los que pueden sembrar en las personas esa esperanza de seguir adelante. “Generalmente cuando estamos volviendo al centro penitenciario, a pesar de estar agotadas, muchas de las mujeres nos preguntan que cuándo será la siguiente, eso es buena señal”, concluye la psicóloga. 

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