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Emprender desde lo rural: transformando ideas en oportunidades - Ahora

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Emprender desde lo rural: transformando ideas en oportunidades

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EMPRENDER DESDE LO RURAL: TRANSFORMANDO IDEAS EN OPORTUNIDADES

Emprender desde lo rural: transformando ideas en oportunidades
Poner en marcha un proyecto con identidad propia requiere formación, esfuerzo y perseverancia, pero también confianza y apoyo. Las siguientes dos historias demuestran que emprender desde el medio rural es posible y que no hay una única manera de hacerlo.

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parte 1 mujeres rurales 26

Emprender no siempre empieza con un gran plan de negocio. A veces nace de unos dibujos compartidos en redes sociales, de la pasión por una afición (como la pastelería) o de la voluntad de construir un futuro sin renunciar al lugar donde se ha elegido vivir. Para muchas personas, convertir una idea en una forma de vida supone enfrentarse a dudas, dificultades económicas y decisiones complejas. Si, además, el proyecto se desarrolla en el medio rural, el camino puede presentar retos añadidos, aunque también oportunidades para innovar, crear y aportar valor al entorno.

Con esa mirada, los Premios Impulsa de Cruz Roja reconocen iniciativas emprendedoras capaces de transformar una idea en un proyecto con futuro. A través de distintas categorías, estos galardones visibilizan el esfuerzo de quienes ponen en marcha un negocio y apuestan por él. En la categoría rural, que cuenta con el apoyo de la Fundación Mahou San Miguel, el reconocimiento pone el foco concretamente en el talento emprendedor vinculado al medio rural y en las posibilidades que existen más allá de los grandes núcleos urbanos. 

Estos galardones, que nacieron en el 2020, evidencian que sigue habiendo muchas ganas de emprender en este ámbito. La categoría rural, por ejemplo, ha alcanzado su récord de candidaturas en 2026, con 22 proyectos presentados, frente a unas cifras que, hasta el momento, no superaban la docena. Una señal que, en el Día Internacional de las Mujeres Rurales, celebrado el 15 de octubre, pone de manifiesto que existe un talento que busca abrirse camino desde pueblos y pequeñas localidades. 

Entre las iniciativas premiadas se encuentran las de dos mujeres con trayectorias muy distintas, pero con algo esencial en común: han convertido su formación, sus inquietudes y sus circunstancias personales en negocios estables. Raquel S. Lorente, al frente de Dopaminity, utiliza el arte y la divulgación para promover una relación más amable con la alimentación y el cuerpo. Juana Canales, fundadora de Candu Pastelería, ha levantado un obrador de inspiración francesa en un pequeño pueblo.  

Dos historias que demuestran que no existe una única manera de emprender y que avanzar también consiste en saber cuándo crecer, cómo hacerlo y con qué apoyos. 

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Dopaminity: dibujar otra forma de relacionarse con la alimentación

Raquel S. Lorente, dietista-nutricionista y doctora en Biomedicina, encontró en unos dibujos que había realizado por placer la semilla de su proyecto empresarial. Desde un pequeño pueblo de Jaén, comenzó compartiendo ilustraciones en Instagram sin imaginar que aquella afición terminaría convirtiéndose en una iniciativa que combina arte, ciencia, divulgación y acompañamiento nutricional. 

Cuando la respuesta del público fue creciendo, Raquel empezó a explorar cómo convertir aquella comunidad en una actividad profesional. El proceso de definirlo, reconoce, le llevó años, pero hoy Dopaminity es su principal sustento económico a través de consultas de nutrición, formaciones, divulgación y colaboraciones. Su cuenta de Instagram, @dopaminity, reúne ya a más de 21.000 seguidores. 

Detrás de las ilustraciones hay un propósito claro: cuestionar la idea de que comer debe estar permanentemente ligado al control del peso y a la modificación del cuerpo. “Casi todo lo que pensamos sobre nutrición está atravesado por la mentalidad de la dieta”, explica Raquel. Frente a la clasificación de los alimentos como buenos o malos en función de si engordan, su propuesta sitúa en el centro la salud, el conocimiento y el bienestar. 

Su trabajo, además, busca ayudar a las personas a comprender qué necesitan para alimentarse, tomar decisiones con información y relacionarse con la comida desde una mayor tranquilidad, sin convertir cada elección en un motivo de culpa. Una perspectiva que, según cuenta, puede marcar una diferencia importante en la vida cotidiana de quienes acuden a sus consultas. 

"Yo hago todo online. Es posible"

Para Raquel, uno de los mayores reconocimientos llega cuando una paciente le cuenta que vuelve a comer con calma, que ha dejado atrás los atracones o que, después de años de dietas, siente que puede decidir sobre su alimentación sin castigarse. Esas experiencias dan sentido a lo que denomina “reeducación nutricional”.  

El Premio Impulsa de Cruz Roja ha supuesto un respaldo económico y un empujón para seguir desarrollando su negocio. También le ha permitido reafirmar que es posible construir una actividad profesional desde un pueblo aprovechando las posibilidades que ofrece Internet. “Yo, de hecho, todo lo hago online. Así que es posible. Se puede”, recalca. 

Su consejo para quienes estén pensando en emprender es realista: intentarlo, pero sin esperar que todo sea “fácil, rápido o perfecto”. Habrá obstáculos, recursos que falten y lecciones que afrontar. El resultado puede que no siempre sea el esperado, reflexiona, pero “el aprendizaje es enorme”.  

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Candu Pastelería: apostando por el sabor de lo cercano

La historia de Juana Canales no se puede desvincular de la alta pastelería. Tras formarse en la Escuela Torreblanca, decidió poner en marcha Candu Pastelería, un obrador especializado en postres de tradición francesa que elabora productos para restaurantes y particulares desde Las Cucharetas, una pequeña pedanía de Granada. 

El proyecto empezó a tomar forma durante la pandemia, en un momento en el que muchas personas tuvieron que replantearse sus prioridades. Juana tenía claro dónde quería desarrollar su vida: sus hijos iban al colegio del pueblo y su marido también trabajaba allí. A esa decisión personal se sumó una razón práctica. La inversión necesaria para adquirir un local era casi diez veces menor que en una ciudad, una diferencia que hacía más viable en marcha el negocio sin renunciar a la conciliación familiar.  

“Sobre todo, ha sido un apoyo moral”

Así nació un obrador que demuestra que la calidad y la especialización no tienen por qué estar vinculadas a una ubicación urbana. Crecer, sin embargo, no significa necesariamente abrir más puertas o asumir cualquier oportunidad. En un primer momento, Juana se planteó disponer de un punto de venta directo en una localidad cercana, más poblada. Hoy esa posibilidad está en pausa. Su negocio funciona con el modelo actual y una nueva inversión implicaría un riesgo económico que no considera oportuno asumir sin garantías suficientes.  

En ese proceso, el Premio Impulsa de Cruz Roja ha representado mucho más que una ayuda económica. “Sobre todo, ha sido un apoyo moral”, explica Juana, porque el reconocimiento ha aportado “credibilidad” a su proyecto. A otras mujeres que están pensando en emprender les recomienda, por otro lado, valorar bien los números, apostar por una buena formación y confiar en su proyecto, incluso cuando surjan voces que no lo entiendan. La ilusión es importante, pero acompañarla de preparación y realismo puede marcar la diferencia.  

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El futuro también se construye desde un pueblo 

Raquel y Juana no han elegido el mismo camino ni persiguen exactamente los mismos objetivos, pero ambas comparten una manera de entender el emprendimiento: trabajar con una idea propia, aprender durante el proceso y construir algo que encaje con sus valores y sus vidas. 

Los Premios Impulsa de Cruz Roja, con el apoyo de la Fundación Mahou San Miguel en la categoría rural, contribuyen a dar visibilidad a ese esfuerzo y a reforzar la confianza de quienes están construyendo su futuro. Al final, impulsar el emprendimiento no consiste únicamente en ayudar a que nazcan negocios (que también), sino en reconocer el talento que existe en los pueblos y las oportunidades que puede generar.  

El 19 de noviembre, Día Internacional de la Mujer Emprendedora, conoceremos quiénes son las nuevas propuestas ganadoras de esta VII edición.  

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