Mucho más que una actividad literaria - Ahora
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- En la biblioteca del pueblo de Gernika (Bizkaia), ocho mujeres se reúnen cada quince días para participar en una tertulia literaria mientras toman café. Este encuentro se convierte para ellas en un momento para compartir, crear lazos y reducir la soledad no deseada.
Arantza Elorriaga es la voluntaria de Cruz Roja en Gernika encargada de dinamizar estos encuentros. “Queríamos preparar alguna actividad de ocio para las personas mayores del pueblo. Algún taller en el que la gente viniera, tomara un café y compartiera experiencias. A raíz de esa inquietud nació esta actividad literaria”, explica.
Café Literario es el nombre que recibe esta iniciativa, que comenzó su andadura hace más de un año. El objetivo es sencillo: que las personas mayores del municipio pasen un rato acompañadas y creen lazos de confianza, favoreciendo también su autonomía personal, con la literatura como hilo conductor. Y es que la cultura y, en este caso, la lectura, cuando se comparte, crece y se expande. “Al principio no sabíamos quién iba a venir, así que empezamos con una lectura fácil para, poco a poco, ir incorporando libros más complejos. Escogemos un libro, lo leen y luego debatimos sobre él y los temas que aparecen. Y sí está la película, pues la vemos. Actualmente participan ocho mujeres, de unos 75 años en adelante. Están encantadísimas”, cuenta la voluntaria.
Muchas de las participantes del Café Literario son viudas o ya no tienen hijos a cargo. Esta situación hace que la soledad se instale con mayor facilidad en sus vidas. Por eso, más que una red de lectura, esta actividad se ha convertido para ellas en una red de acompañamiento. “Son dos horas en las que siempre están acompañadas. Hablamos de lo que les apetece y, si tienen algún problema, también lo comparten. Además, es una oportunidad para arreglarse y salir de casa. Es una maravilla ver cómo llegan de elegantes para la ocasión”, añade Arantza.
Además, para que esta actividad sea accesible para todas las personas del pueblo, Cruz Roja tiene un convenio con la biblioteca de Gernika, quien se encarga de proporcionar a las usuarias los libros para que no tengan que asumir ningún coste.
Desde sus inicios hasta hoy, la actividad ha calado tanto en ellas que muchas se han animado a apuntarse a otros cursos y propuestas que lleva a cabo la Organización en el municipio de Gernika. “Ellas están muy contentas. No hay que olvidar que en su día a día pasan mucho tiempo solas y este ratito de hacer barrio y activar no solo la parte lúdica, sino también ejercitar la memoria, para ellas significa mucho. Es un regalo ver su implicación y poder compartir tiempo con ellas”, concluye Arantza.
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