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La mirada puesta en la conservación del Parque Nacional del Teide
MEDIO AMBIENTE
La mirada puesta en la conservación del Parque Nacional del Teide
28/07/2026
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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Cruz Roja
  • Dieciocho personas voluntarias de Cruz Roja en Tenerife han participado este verano en diferentes actuaciones para proteger la biodiversidad del Parque Nacional del Teide.

La recogida de semillas de flora amenazada, el mantenimiento del jardín botánico o el seguimiento de especies invasoras han centrado una iniciativa que combina conservación, formación y participación ciudadana.

Las actividades se han desarrollado entre el 22 de junio y el 10 de julio dentro del proyecto “Moviéndonos por los Parques Nacionales”, impulsado por Cruz Roja y financiado por el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), con la colaboración del Parque Nacional del Teide y de la Dirección Insular del Medio Natural del Cabildo de Tenerife. Esta séptima edición ha permitido reforzar las labores de conservación y acercar a la ciudadanía a la protección de este espacio natural. 

En esta edición participaron 18 personas voluntarias procedentes de distintos municipios de Tenerife, distribuidas en tres campos de trabajo de cinco días de duración. Ocho fueron mujeres y el grupo destacó por su experiencia, con una edad media superior a los 55 años e incluso participantes mayores de 70, un perfil que refleja el compromiso de personas de distintas generaciones con la conservación del medio ambiente. La mayoría procedía de la comarca del Valle de La Orotava, aunque también participaron vecinos y vecinas del área metropolitana de Tenerife y de la comarca del Sureste.

Durante las jornadas, el voluntariado trabajó junto al personal técnico y los agentes del Parque Nacional en diferentes actuaciones dirigidas a preservar la biodiversidad. Entre ellas, la recolección de semillas de especies de flora amenazada para su posterior cultivo en vivero, el mantenimiento del Jardín Botánico del Teide, situado en el Centro de Visitantes de El Portillo, y el seguimiento de los efectos que especies introducidas, como el conejo y el muflón, tienen sobre la flora endémica del parque.

Además del trabajo de campo, las personas participantes recibieron formación especializada sobre los ecosistemas de alta montaña y las estrategias de conservación que se desarrollan en este espacio protegido. La experiencia también les permitió conocer de cerca algunos de los valores naturales más singulares del Parque Nacional del Teide, como la importancia de preservar la diversidad genética de especies emblemáticas o el papel que desempeñan los cedros y los cuervos en el equilibrio de estos ecosistemas.

Para David Legna, responsable de este proyecto desde Cruz Roja en Tenerife, "uno de los principales logros de esta edición ha sido comprobar cómo el voluntariado se implica activamente en la conservación del Parque, adquiriendo conocimientos que fortalecen su compromiso ambiental y les convierten en agentes de sensibilización en su entorno".

Un año más, la valoración de la iniciativa ha sido muy positiva. Las personas participantes destacaron que la experiencia superó sus expectativas y manifestaron su interés por repetir en futuras ediciones, reafirmando el valor del voluntariado ambiental como una herramienta para fomentar la conciencia ecológica y la participación ciudadana en la protección de los espacios naturales.
 

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