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Claudia y Amparo: un vínculo ya inseparable
INCLUSION SOCIAL
Claudia y Amparo: un vínculo ya inseparable
03/03/2026
ESCRITO POR:
ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
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ENTREVISTA POR:
Cruz Roja
  • Amparo vive en Ciudad Real, tiene 67 años y ha dedicado toda su vida al cuidado de los demás como enfermera. Acostumbrada a aliviar el dolor de los demás, nunca imaginó que algún día sería ella quien precisara esos mismos cuidados. Desafortunadamente, hace tres años, sufrió un ictus que paralizaría su vida dejándole no solo secuelas físicas, sino también mentales y emocionales. En ese momento de desesperanza, Claudia llegó a su vida y Amparo le dejó entrar.

Cuando una enfermedad, una pérdida o un problema de salud llega, es difícil imaginarse una vida tal y como la conocías. Tras el ictus, Amparo se resistía a que alguien la cuidara, pero como no podía quedarse sola su familia la convenció para recibir acompañamiento. A partir de ese momento, Claudia llegó a la vida de Amparo. “Cuando empecé a trabajar para Amparo, su estado emocional, físico y mental estaba crítico. Para ella no tenía sentido la vida después de este golpe tan duro. No quería vivir. No quería mirarse al espejo. Se refugió en el alcohol y el tabaco. Le cambió el rostro, la mirada y, en definitiva, la actitud frente a la vida. Desde ese momento, tanto yo como un equipo de psicólogos de Proyecto Hombre estuvimos acompañándola durante su recuperación”, narra la voluntaria.

Claudia, pedagoga y colombiana, llevaba años vinculada al voluntariado en su país. Al llegar a España, sintió la necesidad de seguir aportando su granito de arena y acudió a Cruz Roja en Ciudad Real. “Desde muy joven me ha gustado mucho el servicio, ayudar a los demás. Me ayuda a mi crecimiento personal y considero que es nuestra misión aquí en la tierra”, se sincera. Actualmente, lleva más de tres años como voluntaria, especialmente en talleres de memoria dirigidos a personas mayores. El acompañamiento a Amparo no fue sencillo. Durante meses, Claudia llegaba cada mañana sobre las ocho y tenía que animarla para levantarse, vestirse, asearse o simplemente salir a la calle. “Fue una etapa dura, pero con el tiempo, Amparo fue mejorando, dejándose ayudar y modificando hábitos que estaban perjudicando su salud”, cuenta Claudia.

Con el tiempo, su relación fue creciendo y consolidándose, hasta alcanzar una complicidad y un cariño muy especial. Claudia, consciente de los avances de Amparo y del potencial transformador del voluntariado, le propuso a Amparo dar un paso más y participar junto a ella como voluntaria de Cruz Roja en Ciudad Real. “Podía ser una buena oportunidad para ella de mantener rutinas, fomentar la estimulación, despejarse y además, seguir ayudando a los demás”. La propuesta surgió efecto y, actualmente, Amparo asiste a los talleres de memoria donde Claudia es monitora y, además, ambas son voluntarias en el proyecto Voces en Red donde juntas visitan domicilios de personas mayores que viven solas, brindándoles acompañamiento e instalando dispositivos de voz.

Amparo, aunque todavía convive con el dolor, gracias a la compañía y la confianza depositada en Claudia, y en el voluntariado de la Organización, ha conseguido encontrar un motivo por el que seguir adelante. Ahora ambas se acompañan y a la vez, sacan tiempo para estar cerca de otras personas.

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