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Hogares a salvo de las llamas

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HOGARES A SALVO DE LAS LLAMAS

Hogares a salvo de las llamas
Cruz Roja impulsa un proyecto piloto en Valencia junto a la Fundación Iturri y Bombers pel Món para instalar detectores de humo y derribar mitos peligrosos en las viviendas de personas mayores de 65 años. Así es como lo han hecho.

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parte 1 incendios domesticos

Detrás de la puerta de un hogar cualquiera los gestos rutinarios pueden convertirse en una trampa invisible. Un descuido en la cocina o un enchufe sobrecargado son capaces de desatar la tragedia en cuestión de minutos. Los datos son fríos, pero la realidad que esconden es desgarradora: según el informe anual de la Fundación Mapfre y la Asociación de Técnicos de Bomberos (APTB) sobre víctimas de incendios en 2024, un total de 234 personas fallecieron por fuego o explosión en España, y 172 de estas muertes ocurrieron en la intimidad de sus propios hogares. El estudio arroja una certeza inapelable: las personas mayores de 64 años constituyen el grupo poblacional más vulnerable, con un ratio de muertes por millón de habitantes que dobla el del segundo grupo más afectado. 

Para combatir este peligro latente, Cruz Roja en Valencia ha puesto en marcha un proyecto piloto que actúa directamente en la raíz del problema. Impulsada por la Fundación Iturri y con el valioso apoyo de la ONG Bombers pel Món, esta iniciativa previene los siniestros domésticos en viviendas de personas mayores mediante una fórmula tan sencilla como eficaz: información, consejos y actuaciones prioritarias en talleres de sensibilización y la instalación gratuita de detectores del humo

parte 2 incendios domesticos

El peligro de los “puntos ciegos” y los mitos caseros

Sergio Díaz, suboficial de bomberos del Ayuntamiento de Valencia y voluntario de Bombers pel Món, tiene claro por qué las personas mayores de 64 años son más vulnerables. “Por un lado, tienen menos cultura preventiva; por otro, por razones obvias de movilidad y pérdida de capacidades”, señala. 

Al inspeccionar los domicilios, los bomberos han detectado de inmediato los fallos más comunes y los “puntos ciegos” del día a día. Son más comunes de lo que cabría pensar: “A veces no tienen cuidado con la sobrecarga de enchufes. O se dejan algo en la cocina, al fuego, y se despistan, o se duermen…”, explica Díaz. Para ellos, las charlas resultan vitales para romper costumbres arraigadas que, lejos de proteger, agravan el peligro. 

"A veces no tienen cuidado con la sobrecarga de enchufes"

Uno de los momentos más sorprendentes de los talleres ocurre al descubrir qué hacer ante un incendio. “Hay pasos que ni siquiera yo tenía claros”, admite Verónica Hermoso y puntualiza que “el voluntariado de Cruz Roja también ha asistido a las formaciones y se sorprendían, porque de primeras hay muchas cosas que haríamos que serían contraproducentes”.  

Sergio Díaz reconoce que hay muchos consejos contra incendios que se podrían aplicar en el hogar, pero, si se queda con uno, es el siguiente: “Cerrarle la puerta al fuego cuando uno sale de casa. Es importantísimo para que cause menos daños, se propague con menos velocidad y nos dé más tiempo a actuar”.  

parte 3 incendios domesticos

“Nos da mucha seguridad. Mucha” 

Felipe Cid tiene 78 años, es de origen cubano y emigró a España junto a su esposa. Ha encontrado en Cruz Roja en Valencia un apoyo fundamental para mantenerse activo gracias a los talleres de memoria, los clubs de lectura o las visitas culturales. Su hogar ha sido uno de los beneficiados por la instalación del detector de humo tras participar en las formaciones. 

“Los chicos son muy diestros”, dice refiriéndose a los bomberos; además, “hemos aprendido cosas que no sabíamos”, recuerda con gratitud. “Por ejemplo, tener las llaves siempre a mano en un incendio, o cerrar las ventanas automáticamente para que no se propague”, expone.  

“Hemos aprendido cosas que no sabíamos”

Felipe rememora con especial cariño a los formadores. “Me motivó mucho cómo nos lo explicaron. Había una chica que podría ser mi nieta, pero usaba unas palabras muy asequibles para nuestras mentes, que ya no son las mismas”, sonríe. También se le quedó grabado un vídeo didáctico que proyectaron en el que se demostraba el poder de contener el fuego aislando habitaciones. Hoy, el pequeño aparato instalado en el pasillo de su apartamento, en el punto en que se encuentran los dormitorios con la cocina, ha transformado su rutina: “Nos da mucha seguridad. Mucha”. 

 

parte 4 incendios domesticos

Un escudo contra la vulnerabilidad y el aislamiento

El proyecto, que arrancó en Valencia el pasado mes de enero, está diseñado para un perfil de población a partir de los 65 años. Verónica Hermoso, trabajadora social de personas mayores de Cruz Roja en Valencia, explica cómo nació esta alianza: “Tenemos un convenio de colaboración con la Fundación Iturri y, aunque cualquier persona necesita un refuerzo de prevención en el hogar, las personas mayores todavía más, así que nos pareció una iniciativa estupenda”. 

Durante este primer semestre de 2026, el balance del proyecto es sumamente positivo. Se han realizado tres talleres de capacitación y tres rutas de instalación que han alcanzado a unas 50 personas. Sin embargo, el valor del programa va mucho más allá de la colocación del aparato técnico. Para Cruz Roja, la iniciativa funciona como un auténtico radar social contra la soledad no deseada. 

“Nos sirve para hacer un seguimiento más exhaustivo”, relata Verónica. “Estas medidas les van a servir a las personas para ver que esa soledad no deseada no lo es, porque tienen a personas que estamos velando por su seguridad, por compartir con ellos, y para que sigan participando, que es lo importante, y paliar ese sentimiento”. Además, el proyecto fomenta que las personas mayores sigan siendo autónomas en sus hogares. 

parte 5 incendios domesticos

Una voz amiga detrás del 112 

La necesidad de estas pautas preventivas no se limita a tierras valencianas. El eco de estas formaciones llega hasta Ceuta, donde Cruz Roja también impulsa talleres para los usuarios mayores de 65 años que forman parte de sus programas sociales. Allí la labor se complementa con la experiencia de Óscar Muñiz Ortes, formador y divulgador del Centro de Emergencias 112 de Ceuta, quien se encarga de derribar el miedo al teléfono de emergencias. 

“Siempre les digo que el 112 no es solo un número, muchas veces es la voz que aparece en el peor momento para ayudarles”, apunta Muñiz. Su objetivo es que los mayores automaticen tres preguntas básicas bajo situaciones de estrés: “¿Qué me pasa?”, “¿dónde pasa?” y “¿quién necesita ayuda?”. El formador insiste en que no se debe retrasar la llamada por timidez o reparo: “Les repito mucho que no tengan miedo de llamar. Hay personas mayores que piensan que pueden molestar o que igual no es para tanto, y a veces esos minutos son fundamentales”. 

"Les repito mucho que no tengan miedo de llamar al 112"

Cuando el 112 recibe el aviso de fuego en la vivienda, la precisión en las respuestas salva vidas, pues ayuda a los bomberos a anticiparse. “Durante la llamada intentamos obtener datos muy importantes: si la persona está sola, si puede moverse, si hay humo, si puede salir de casa… Toda esa información permite que bomberos, sanitarios o fuerzas de seguridad lleguen preparados a la situación real”, concluye Muñiz. 

La experiencia piloto de Valencia aspira a expandirse tras el verano hacia pedanías, pueblos e incluso consolidarse como un proyecto a nivel nacional. Mientras tanto, la suma de voluntades entre Cruz Roja, la Fundación Iturri y Bombers pel Món demuestra que prevenir es, en su sentido más puro, acompañar. Un pequeño detector en el techo y algunos consejos bien recordados bastan para que las personas mayores sientan que, frente al peligro, nunca estarán solas.  

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