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Un apoyo emocional que perdura dos años después de la dana
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Un apoyo emocional que perdura dos años después de la dana
27/10/2026
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ENTREVISTA PER:
Cruz Roja
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  • El miércoles 29 de octubre se cumplen dos años de la devastadora DANA que provocó grandes inundaciones en la provincia de Valencia, así como en algunas localidades de Andalucía y Castilla-La Mancha. En estos momentos, cuando el foco mediático deja de mirar, las necesidades persisten y el acompañamiento emocional se convierte en un rayo de esperanza para la población afectada. 

El 29 de octubre de 2024, Mira, un municipio de menos de 1.000 habitantes de la provincia de Cuenca, fue una de las localidades afectadas por la DANA a su paso por Castilla-La Mancha. El desbordamiento del río dejó una profunda huella entre la población. “Nuestro río expresó su fuerza desmesurada, llevándose consigo la vida de nuestra querida vecina Celsa y asolando multitud de viviendas. También se llevó el parque de nuestros niños y niñas y dejó a las personas mayores sin su Vivienda Tutelada. El agua anegó nuestro centro de salud y arrasó campos y cosechas, además de causar graves daños en infraestructuras, calles y espacios públicos”, recuerda Miriam Lava Pérez, alcaldesa de Mira.

Dos años después de la catástrofe, gracias al apoyo de instituciones, empresas, organizaciones y personas anónimas que decidieron contribuir a la reconstrucción, el municipio de Mira ha empezado a resurgir y a recuperar poco a poco la “normalidad”. Sin embargo, hay algo que no se ve a simple vista y cuya recuperación resulta mucho más compleja que la de cualquier bien material. Y es el dolor emocional que provoca una emergencia así. Cruz Roja, consciente de esta grieta, no ha dejado de estar cerca de los colectivos más vulnerables. 

Al inicio de la emergencia, la Organización movilizó a 24 personas técnicas y voluntarias para ofrecer asistencia durante aquellos primeros momentos. “El papel desempeñado por Cruz Roja los primeros días de la dana fue importantísimo. Trabajó muy duro en la preparación de alimentos para las familias afectadas y las personas voluntarias que se acercaban durante esos días”, apunta la alcaldesa de Mira. Pero la ayuda no terminó ahí. Meses después de la catástrofe, las necesidades fueron evolucionando y el acompañamiento emocional empezó a cobrar especial importancia, sobre todo entre las personas mayores del municipio.

En abril de 2025, Cruz Roja puso en marcha un taller de bienestar emocional dirigido a las personas mayores afectadas por la dana. La actividad comenzó con 12 participantes y una sesión semanal, con el objetivo de ofrecerles apoyo emocional. Con el tiempo, el grupo fue creciendo y, en octubre de ese mismo año, el proyecto se consolidó con una veintena de participantes y dos sesiones semanales centradas ya no sólo en el bienestar emocional, sino también en la estimulación cognitiva y la actividad física y social.

Hoy, dos años después de la dana, el grupo se mantiene y los vínculos se han hecho más fuertes, generando un espacio seguro donde las personas comparten su estado de ánimo, se escuchan y se sienten en familia. “Me gustaría agradecer en nombre de todos los vecinos la labor que realiza Cruz Roja en Mira, no sólo en aquellos primeros momentos de la emergencia, sino también ahora con estos talleres de bienestar emocional. Sus gestos demuestran que su vinculación, ayuda y compromiso siguen presentes en el municipio”, remarca la alcaldesa.

Y es que, cada vez somos más conscientes de que un municipio no se recupera si no cuenta con el apoyo y el compromiso colectivo. Por eso, Mira ha querido agradecer la ayuda recibida durante este tiempo a través de un mural creado por la artista Tania Moya Jiménez. “La idea surge del equipo de gobierno al que quiero expresar mi gratitud por su trabajo en aquellos momentos y el desempeño de su gestión municipal diaria. Juntos decidimos darle el nombre de Mural de la Solidaridad. Con este mural pretendemos que quede para la posteridad de vecinos y visitantes el apoyo de personas anónimas que aportaron su granito de arena, Cruz Roja, la UME, la GEACAM, Bomberos, Guardia Civil, Ejército de Tierra, Protección Civil y Cáritas. Todos y cada uno de ellos, movidos por la solidaridad, trabajaron muy duro en la limpieza y recuperación de los espacios dañados”, concluye Miriam Lava. 

Este municipio, como tantas otras localidades afectadas, sigue buscando, dos años después, la manera de recuperarse de una catástrofe de esta magnitud. Las grietas, tanto materiales como humanas, necesitan tiempo y medios para sanar. Pero, en este camino, el municipio de Mira avanza teniendo presente que lo emocional y el apoyo colectivo son herramientas esenciales para seguir adelante. 

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