Cruz Roja despliega sus equipos tras el accidente ferroviario en Toledo - Ahora
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- Nueve meses después de Adamuz, Cruz Roja vuelve a desplegarse ante un accidente ferroviario. Esta vez en Urda (Toledo), con 150 personas intervinientes, 65 vehículos y una red de equipos repartida por cinco estaciones del corredor de alta velocidad Madrid-Sevilla.
(Información actualizada a las 14h del 30 de octubre de 2026)
Hay llamadas que nadie quiere volver a recibir. El 28 de octubre de 2026, a los pocos minutos del choque de dos trenes en la localidad toledana de Urda, el 112 de Castilla-La Mancha activaba a Cruz Roja. Para muchas de las personas que respondieron aquella tarde, el aviso traía un eco inevitable: el de Adamuz, en enero, cuando la organización se volcó en atender a pasajeros, personas heridas y familias tras otro accidente en la misma línea. Lo aprendido entonces por parte de los equipos implicados se ha percibido desde el primer momento.
Tras el primer aviso de emergencia, en Urda se habilitó el primer punto de atención para familiares y para viajeros ilesos y heridos leves, con equipos de albergue y apoyo psicosocial. Al mismo tiempo, la organización movilizó también ambulancias hacia el centro de salud de Consuegra para colaborar en los traslados y evacuaciones de los primeros heridos graves que iban llegando desde la zona cero.
Cinco estaciones, una misma respuesta
Lejos del lugar del accidente, la emergencia tenía otra cara: la de cientos de personas detenidas en los andenes tras el corte de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, y la de quienes esperaban noticias de algún familiar. Para llegar al mayor número de personas afectadas, directa o indirectamente, Cruz Roja activó durante aquellas primeras horas a sus equipos de Respuesta Básica en las estaciones de Madrid-Atocha, Ciudad Real, Puertollano, Córdoba y Sevilla-Santa Justa.
Allí se repartieron mantas, agua y barritas energéticas a las personas viajeras retenidas, y se recibió a familiares y heridos leves que llegaban en autobús desde la zona cero a sus estaciones de destino. Pero, como ya se vio en Adamuz, en estas situaciones lo material es solo una parte. Psicólogos y psicólogas de Cruz Roja, junto a socorristas de acompañamiento, ofrecieron apoyo emocional a quienes más lo necesitaban en aquellas primeras horas: una conversación, una mano en el hombro, alguien que se queda al lado mientras llega una llamada que tarda demasiado.
Preparados para la noche
A lo largo de la tarde, los equipos de albergue y psicosocial se trasladaron al punto de atención a familiares en la comandancia de la Guardia Civil y al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Allí se dispusieron 150 camas y mantas ante la previsión de montar un albergue provisional. Finalmente, no fue necesario, ya que las familias fueron reubicadas en establecimientos hoteleros de la ciudad, pero el dispositivo estaba listo para acogerlas.
Una red que responde unida
Desde el Centro de Operaciones (COSD) se ha mantenido en todo momento la coordinación con los equipos de Cruz Roja, con el CECON de Renfe y con el resto de los actores que se encuentran trabajando en la emergencia.
El día del accidente Cruz Roja movilizó 65 vehículos y 150 personas a las que se fueron sumando compañeros y compañeras de Guadalajara, Albacete, Cuenca y Jaén para dar apoyo a los equipos de las provincias con estaciones implicadas.
A fecha de hoy (30 de octubre), Cruz Roja mantiene activo este dispositivo de emergencia en la Casa Sacerdotal de Toledo prestando apoyo psicosocial a los familiares de las personas viajeras que aún faltan por identificar. Su respuesta continuará y se ampliará en función de las necesidades de las personas afectadas.

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