Cómo saber si un juguete es seguro: claves para elegir bien y proteger a la infancia - Ahora
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- Cada año, muchas familias se enfrentan a la misma pregunta al comprar un juguete: ¿es realmente seguro? Más allá del precio o las tendencias, la seguridad es el primer criterio que debería guiar cualquier elección. Un juguete inadecuado puede provocar accidentes, frustración o transmitir valores poco apropiados. Por eso, la Guía del Juguete Educativo de Cruz Roja Juventud recuerda que jugar no es un acto inocente: el juego educa, influye y debe proteger.
Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es la edad recomendada por el fabricante, que debe responder a criterios de seguridad y desarrollo. La guía de Cruz Roja Juventud subraya que un juguete no adecuado a la edad puede suponer riesgos físicos —piezas pequeñas, bordes cortantes— o generar frustración si no se ajusta a las capacidades del niño o la niña.
En menores de tres años, por ejemplo, hay que evitar juguetes con piezas pequeñas que puedan tragarse, cuerdas largas o elementos que se desprendan con facilidad. A medida que crecen, la complejidad del juguete puede aumentar, pero siempre respetando su etapa evolutiva.
El marcado CE y las instrucciones importan
Un juguete seguro debe llevar el marcado CE, que indica que cumple la normativa europea de seguridad. También es fundamental revisar las instrucciones de uso y advertencias, que deben estar claras y en castellano. Cruz Roja Juventud insiste en que leer estas indicaciones no es un trámite: ofrecen información clave sobre montaje, uso correcto y posibles riesgos.
Si el juguete funciona con pilas o baterías, conviene comprobar que el compartimento esté bien cerrado y que no sea accesible para los más pequeños.
La guía recomienda prestar atención a los materiales: deben ser resistentes, no tóxicos y estar bien acabados. Pinturas que se desprenden, costuras débiles o piezas mal ensambladas son señales de alerta. En el caso de juguetes de segunda mano, es especialmente importante revisar su estado y descartar aquellos que estén rotos o incompletos.
La guía recomienda prestar atención a los materiales: deben ser resistentes, no tóxicos y estar bien acabados
Además, los juguetes deben adaptarse al entorno: no es lo mismo un juguete para interior que otro para exterior, ni todos resisten el agua, el calor o un uso intensivo.
No todos los riesgos son físicos. Cruz Roja Juventud recuerda que un juguete seguro también debe serlo a nivel emocional y educativo. Juguetes excesivamente violentos, sexistas o que refuercen estereotipos pueden influir negativamente en el desarrollo. Por el contrario, aquellos que fomentan la cooperación, la creatividad, la igualdad y la resolución pacífica de conflictos contribuyen a un juego más saludable.
El papel de las personas adultas
La seguridad no termina en la tienda. Supervisar el juego, acompañar y enseñar a usar correctamente los juguetes forma parte de la prevención. También es importante retirar los envoltorios, cuerdas y plásticos antes de que los niños y niñas jueguen con ellos.
La Guía del Juguete Educativo insiste en que el mejor juguete es el que se comparte, el que genera diálogo y tiempo de calidad. En ese acompañamiento, las personas adultas pueden detectar riesgos, resolver dudas y reforzar aprendizajes.
Saber si un juguete es seguro implica mirar más allá del escaparate. Significa pensar en la edad, el desarrollo, los valores y el bienestar de quien va a jugar. Como recuerda Cruz Roja Juventud, el juego es un derecho de la infancia, y garantizar que sea seguro, educativo y respetuoso es una responsabilidad compartida. Elegir bien no solo evita accidentes: también ayuda a construir una infancia más sana, libre y feliz.
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